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Sus padres fueron o son dirigentes de peso en Mendoza y en la Nación. La gobernaron, pelearon por conducirla y estuvieron al frente de las intendencias más importantes. Se han destacado por ser políticos de raza y se han dedicado a ella toda su vida. Sus hijos mamaron la política desde la cuna, en la casa, en plenas vacaciones familiares, en cada almuerzo, en las buenas y en las malas y consciente o inconscientemente hicieron su propio camino, al principio lejos de la política, casi sin militar en ella, profesionalizándose en actividades contrarias, pero el ADN siempre está y, casi sin quererlo, llegaron a la política.El peronista José Octavio Bordón y los radicales César Biffi y Víctor Fayad han tenido una larga trayectoria política.
Bordón, actual embajador argentino en Chile, fue gobernador de Mendoza, legislador nacional y embajador argentino en Estados Unidos.Biffi, actual legislador provincial, ya ocupó ese cargo en anteriores ocasiones y también fue intendente de Godoy Cruz y candidato a gobernador.Fayad, ya fallecido, fue legislador nacional, intendente de Capital y candidato a gobernador. Sus hijos Matilde Bordón (40), Facundo Biffi (31) y Víctor Fayad (34) hicieron otros caminos, por las ciencias económicas y la administración de empresas, formaciones técnicas muy lejanas de la política dirigencial.Sin embargo, hoy los tres ocupan cargos claves y políticos de primera línea en la provincia o a nivel internacional, lo que no hizo más que enriquecer el camino de sus padres.Matilde Bordón tiene una impecable trayectoria en su especialidad, que es la licenciatura en administración. Hace más de 15 años que trabaja para el Banco Mundial, habiendo prestado servicios en Centroamérica y en África. Actualmente es la representante en Uruguay de la entidad crediticia internacional y hasta hace poco tuvo su paso por la función pública provincial en el gobierno de Francisco Pérez.El ex mandatario le pidió sus servicios y ella vino a Mendoza para dejar creada la Agencia Provincial de Inversiones, pensada para promover el desarrollo, y volvió al Banco Mundial cuando culminó su misión.Facundo Biffi, economista, entró al gobierno de Alfredo Cornejo de la mano del ministro Enrique Vaquié y es el flamante titular del INDEC mendocino, oficina que aquí se la conoce como la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) , que ahora tendrá a su cargo medir lo que se había dejado de medir: inflación, pobreza, encuesta de hogares, entre otros.Víctor Fayad hijo, también economista, empezó a tallar su destino primero en la Municipalidad de Capital, donde tomó una noción de la función pública, y luego rumbeó para Buenos Aires, donde trabajó para una consultora privada de nivel internacional asesorando en temas financieros, sobre todo relacionados con proyectos estatales.Víctor Fayad hijo es desde hace unos días el nuevo titular de la Dirección de la Deuda Provincia, llegó al Gobierno a través del ministro de Hacienda, Martín Kerchner, y estará a cargo de administrar la deuda de Mendoza.La impronta familiarLos tres afirman que son técnicos y para nada políticos pero admiten que sus cargos tienen una relación directa con ella en las áreas de desarrollo, relevamiento de los datos para el crecimiento y la búsqueda de recursos para tener un desarrollo sostenido.Recuerdan haber visto sufrir a sus padres, toman nota de que la función pública es ingrata para el esfuerzo que un dirigente político le entrega a la actividad relegando su vida personal, y aseguran que pasar por un cargo del Estado no tiene más objetivo que aportar al bien común.La crisis del 2001, durante el “que se vayan todos”, los marcó a Facundo Biffi y Víctor Fayad, cuyos padres eran uno intendente y el otro legislador nacional en esos tiempos. Vivieron el impensado rigor de no poder salir a la calle.“En 2001 estuvimos casi en un exilio domiciliario”, recuerda Víctor Fayad hijo, “pero fuera de eso, ser hijo de mi padre me abrió puertas”.Aseguró que “la política siempre me llamó la atención, en casa era moneda corriente, pero entrar a ella me generaba resquemor al ver a mi papá muy distanciado de la familia por estar enamorado de la política”.Entonces precisó: “Me seduce más el lado técnico de la política, quizá por la época en que viví, una época en la que la profesión no fue de las mejoras percibidas”.Facundo Biffi también tiene muy presentes los tiempos del 2001. “¿Sabés cuántas piñas me comí por ser hijo de un político, en algunos casos literalmente, y la mayoría agresiones verbales, sobre todo en el 2001, que fue una época muy complicada, la gente al primero que tenía a mano le apuntaban”.“Aunque llegué a la política, lo mío es lo técnico, nunca pensé en la política de conducción porque no me seduce, he visto a mucha gente que aprecio pasar muy malos ratos en este juego”, aclaró.Matilde Bordón, más grande que ellos, ya estaba en el Banco Mundial cuando fue la crisis del 2001 pero reconoce que la influencia política en su casa fue determinante para alejarse de ella y buscar otro ámbito.“Haber nacido en una familia de políticos donde el tema se conversaba a diario provocó que siempre me interesara, pero creo que el desafío de los hijos de políticos con alto reconocimiento público los obliga a una mayor autoexigencia. Yo lo viví así, desde estudiar más que el resto para que nadie sospechara de mis buenas notas hasta ir a trabajar a lugares lejanos para ser reconocida por mi trabajo más allá de mi padre”, relató.Matilde contó que “milité en política cuando mi papá fue candidato a presidente, después me fui de Mendoza para hacer mi desarrollo independiente de la política. Empecé en una de las consultoras más grandes a nivel mundial, trabajé en Arcor hasta que llegué hace 15 años al Banco Mundial”.



