En la guerra de 1982, el contraalmirante Carlos Robacio lideró un batallón, el BIM5, que siguió combatiendo cinco horas después de la rendición.

“Héroes son los que quedaron en Malvinas”, dijo un militar que fue a la guerra

Por UNO

SAN RAFAEL - Él lideró el batallón que siguió luchando en Malvinas aun después de que Argentina serindiera. Es el jefe del Batallón de Infantería de Marina N°5, el famoso BIM 5, a quienes los

temibles gurkas ingleses definieron como "demonios tirando".

El contraalmirante Carlos Hugo Robacio fue el comandante de aquellos 800 hombres de la que se

define como la única unidad que realmente estaba preparada para la guerra. Invitado por veteranos

de guerra de San Rafael –Mario Puente, entre otros–, Robacio estuvo en el Aula Magna de la UNCuyo y

ofreció una conferencia.

Antes habló con Diario UNO sobre su historia, la guerra y el futuro de las islas, justo

cuando se conmemoraba la reivindicación de la soberanía sobre las Malvinas, Georgias, Sandwichs e

islas del Atlántico Sur.

Para este hombre de 76 años que vive en Bahía Blanca, Malvinas "cada vez cala más en el

corazón". Remarcó: "Todo veterano tiene una sola obligación: mantener encendida la vela, porque si

nosotros no lo hacemos, los políticos nuestros ignoran el problema, y tiene solución".

Varios veteranos que estuvieron en la charla lo tildaron de héroe, aunque él dijo: "Héroes

son los que quedaron allá. Nosotros regresamos, somos felices, pero volvimos por ellos. A nosotros

nos mandaron a pelear, a luchar contra un enemigo que sabíamos superior, y el mérito de todos los

que estuvieron en Malvinas es exactamente igual".

Cuando se repasa la historia de Robacio y el BIM 5 surge que desoyeron la orden de rendición

y siguieron combatiendo por cinco horas.

"Me rendí después porque todavía tenía resto. Sabía contra quiénes estaba luchando y el

batallón 5 era la única unidad que estaba equipada, ambientada y adiestrada para la guerra. Pero

hablar del batallón es mentiroso, porque con nosotros hubo mucha gente del Ejército y la artillería

apoyó a mi batallón; eso nos dio el lujo de poder tenerlos a los ingleses a punto de replegarse.

Pero las circunstancias se dieron diferentes", contó este hombre, quien señala que en Estados

Unidos, donde fue condecorado, le dijeron que, si no los ayudaban ellos, los ingleses no ganaban.

Aunque sorprende, Robacio asegura cuál fue otra causa de la no rendición: "En ese tiempo

pensaba que, como perdíamos, nos iban a fusilar a todos cuando regresáramos, que fue un poco lo que

ocurrió con casi todos los veteranos que han sufrido el rechazo social en su propio país. Ése es el

dolor que dura, la cicatriz que todavía queda en muchos veteranos. Pero nosotros luchamos porque

creemos en la Patria, y la Patria existe. Los pueblos que no luchan por sus cosas desaparecen de la

faz de la Tierra".

Capacidad nuclear y política

Enemigos: "Nos rendimos a las 15 y la guarnición se había rendido a las 10; al final, tuve

que acatar la orden. El BIM5 peleó contra escoceses, galeses, gurkas y dos batallones de

paracaidistas".

Coraje: "Soy amigo del comandante de los gurkas y del jefe de Operaciones, que quedó mal,

tuvo que someterse a un psicólogo y perdió a su familia. Me decían que nunca los gurkas se habían

enfrentado con demonios tirando".

El final nuclear: "La guerra estuvimos cerca de ganarla. Uno no puede ser crédulo, pero ellos

tenían la capacidad nuclear para usarla, y si era necesario, para no perder, borraban Puerto

Argentino y a nosotros. Gracias a Dios no la emplearon".

El futuro: "Soy de los pocos que creen que hay solución. Cuando un país sabe ser lo que tiene

que ser, cuando un país sabe por qué las fuerzas armadas de cualquier nación no son sólo fuerzas de

disuasión, sino que son las únicas instituciones que pueden hacer cumplir la voluntad política de

esa nación, es cuestión de voluntades".