El ácido hialurónico, la toxina botulínica y otros medicamentos están en falta por el cepo a las importaciones. Si se consiguen, es a precios altos. Por eso no hay posibilidad de promociones.

Faltan insumos para tratamientos faciales por restricciones a las importaciones

Por UNO

Paola Alé[email protected]

Tanto las chicas preocupadas por su aspecto como los varones metrosexuales tendrán que esperar este año, o pagar de más, si quieren recurrir a tratamientos faciales o cirugías estéticas, ya que muchos de los insumos para esas actividades han sido alcanzados por el cepo a la importación.

Desde varios centros de estética aseguraron a Diario UNO que ya hay trabas para conseguir insumos necesarios para colocar relleno facial y toxina botulínica. Otro problema es que los proveedores suelen especular con los costos y por eso es casi imposible realizar promociones. Los precios de los medicamentos que se colocan no son estables.

En cuanto al material de las prótesis mamarias, no está en falta, pero temen que esto pueda suceder.

Dificultades

Las dificultades para conseguir ácido hialurónico y toxina botulínica se han multiplicado desde que el Gobierno nacional puso un cepo a las importaciones, según manifestaron los especialistas.

Desde el centro de estética Bellísima explicaron que, además de llegar en menos cantidad que antes, no se puede pensar en realizar tantas promociones, como era costumbre ofrecer hace algunos meses. Es que, como los precios son en dólares, varían al son de los cambios de la moneda internacional.

Los problemas para conseguir algunos de estos productos importados fueron confirmados por el médico del instituto Alejandro García Heras.

En una consulta realizada al instituto de belleza Aquarium Derm, explicaron que, mientras no se consiguen con tanta facilidad como antes, quienes utilizan estos medicamentos muchas veces son víctimas de las especulaciones de los proveedores.

Es que utilizan una técnica muy común para este tipo de transacciones, que es la de retener el producto hasta que su escasez empieza a ser preocupante. Entonces aumentan los precios, sin que pueda mediar una queja por parte de los compradores. Por otra parte, los proveedores se guían por el valor del dólar blue, por lo tanto pueden variar sus precios a diario.

Otro tratamiento estético que se está utilizando cada vez con más frecuencia es la inyección de hidroxiapatita de calcio (ver aparte), con la que también hay problemas de aprovisionamiento.

Estos procedimientos vendrán a partir de setiembre con aumentos que rondan los $200.

En tanto, un tratamiento completo con alguna de estas técnicas –aunque depende de la cantidad de aplicaciones– ronda los $3.000 y debe realizarse, en promedio, cada seis meses.

Miedo a futuroEn el mismo campo de la medicina estética, hay algunos insumos con los que aún no existen problemas de abastecimiento. Se trata, en particular, de las prótesis mamarias. Así lo explicó el médico cirujano Carlos Mirablanco.

“Todavía tenemos stock. Además, algunas empresas proveedoras aún no tienen conflictos para abastecernos; estamos trabajando con ellas”, aseguró el profesional. Pero agregó: “Sí tenemos temor a que los problemas de importaciones alcancen a los elementos de cirugía de mamas”.

El médico dijo que hay épocas del año en las que se realizan cuatro o cinco cirugías de mamas en una semana, pero que en general ese número es fluctuante.

Además, agregó que las operaciones estéticas utilizan los mismos elementos que requiere cualquier tipo de intervención quirúrgica, por lo que las alcanzan los mismos inconvenientes.

En cuanto a los elementos que son necesarios y no se consiguen con facilidad, pueden mencionarse algunas drogas anestésicas, guantes, material de sutura o drogas para mantener estable la presión.

Por tanto, quienes estaban decididos a someterse a estas prácticas médicas para conservar la tersura de la piel podrán hacerlo, aunque no a los mismos precios ni aprovechando las mismas promociones que antes.

Por ahora deberán soportar las especulaciones y fluctuaciones del mercado, y los inconvenientes de quienes realizan transacciones en dólares. 

Detalles que deben saberseEn qué consisten estos procedimientos

Ácido hialurónico: Es un componente natural del organismo. Su función es conservar los niveles de agua de la piel. Se inyecta y actúa de la misma manera que una esponja: lo que hace es absorber líquidos. Hay que esperar casi un mes para comprobar sus efectos. En tanto, a los seis meses de su colocación comienza a perder propiedades.

Toxina botulínica: Se trata de una bacteria elaborada con “Clostridium botulinum”. En su esencia, es uno de los venenos más fuertes que se conocen. Tiene la capacidad de producir parálisis muscular. Esta propiedad se utiliza para los tratamientos estéticos. Se inyecta en el tercio superior del rostro. Se utiliza para borrar las marcas de la frente y también las arrugas que se forman alrededor de los ojos, conocidas como “patas de gallo”. Los especialistas dicen que se puede colocar entre los 20 y los 40 años, porque la piel no ha sufrido todavía los efectos de la flaccidez.

Hidroxiapatita de calcio: Es una especie de relleno facial, un implante del rostro que se coloca en forma inyectable. Es blando. Su textura es cremosa y perdura en el tiempo mas que el ácido hialurónico, aunque su colocación puede ser más cara que la de éste y es más efectiva.

RecomendacionesSi se va a colocar este tipo de productos médicos cosméticos, es importante tener en cuenta algunos puntos.

En primer lugar, la edad. Si no se ha llegado a los 30 años, es probable que no sea recomendable comenzar con estos tratamientos, ya que hay que volver a realizarlos periódicamente. Los médicos recomiendan el uso de cremas cosméticas a temprana edad, para evitar que la piel pierda su frescura sin someterla a tratamientos químicos.

Exposición al sol. Al igual que cuando se realiza un tatuaje, es importante no exponer directamente al sol las zonas que han recibido el tratamiento. El efecto de los productos se acorta mientras más luz solar reciba la piel.

Reacciones alérgicas. Es poco frecuente que sucedan, pero lo ideal es realizar una consulta previa con el médico de cabecera o un dermatólogo de confianza para sacarse las dudas con respecto a las posibilidades de reacciones adversas que estos tratamientos puedan provocar.