Por Rossana Villegas
La mujer regresó a su casa para cumplir con la prisión domiciliaria, luego de dejar El Borbollón. "Esas no son palabras de mi hija. Es como si le hubieran puesto un casete", dijo. Más información en la edición viernes de Diario Uno
Exclusivo: La madre acusada de entregar a su hija para que la violaran y filmaran dice sentirse traicionada
“Estando presa una de las chicas de celda me confesó que otras internas le ofrecían pagarle con fasos para que me matara. Los primeros días dormía con un solo ojo porque no sabía cuando me iban a atacar, porque ahí adentro yo era la que había entregado a mi hija para que la violaran. Todas las noches me preguntaba cómo ella iba a inventar algo así para que yo terminara presa. Creo que en su denuncia repitió algo que le dijeron o que dijo eso fue para encubrir a alguien que sí la abusó”, relató con un cigarrillo en una mano y un aerosol para el asma en la otra, la madre de la chica de 13 años que denunció que ella la entregaba a su amante para que la violara, mientras filmaba los abusos. Luego de pasar 11 días deambulando entre calabozos y celdas del penal de El Borbollón la mujer volvió a su casa de Godoy Cruz, en donde cumple prisión domiciliaria.
Al recibir a esta periodista, la mujer de 34 años tiene los ojos tan hinchados que pareciera levantarse de la primera vez en que logró descansar luego de pasar varias vigilias. Se la nota fuerte, y deja entrever que no tiene problemas para contar todo lo que pasó desde que fue detenida el sábado 6 de este mes, pero esa fortaleza se derrumba cuando vuelve a caer en la cuenta de que fue su hija quien la llevó tras las rejas, al igual que a su amante, un ex rugbier de 40 años.
La última noche en su celda de 3x3 que compartía con 5 internas más en la zona de aislamiento voluntario, la mujer imputada de partícipe de abuso sexual soñó con su hija. Relató que se despertó sintiendo que la chica la atacaba por atrás. Ese sueño no hace más que reflejar la sensación que le dejó la denuncia y sus graves consecuencias. “No puedo dejar de vivirlo como una traición. Cada vez que repaso lo que dijo me llama la atención la precisión de lo que cuenta. Esas no son palabras de mi hija. Es como si le hubieran puesto un casete. Por otro lado tampoco hablaría así una nena que fue abusada, justamente por el dolor de lo que vivió, no iba a dar esos detalles”, dice la acusada.



