"Fue hace un año. Estaba acostado, no podía dormirme y busqué en YouTube 'perro guía'. Me impactó lo que descubrí. Desde ese momento, dije que yo necesito tener uno y empecé a buscar documentales, a investigar lo que más pude y contactar a gente", relata Rodrigo Morán (25), acerca de cómo empezó a forjarse su sueño. Hace pocos días, este músico, que padece una ceguera congénita, grabó con la ayuda de unos amigos un video en el que no sólo mostró cómo toca la guitarra y canta, sino que hizo público su deseo de contar con un lazarillo para poder ser más independiente. Su performance, que fue publicada el pasado 25 de marzo, fue una de las opciones que se les ocurrió para solicitar ayuda y tuvieron más repercusión de la que esperaban. En 10 días, lleva 9.500 reproducciones, ha sido compartida en las redes sociales más de 1.000 veces y después de conocer la intención de mucha gente que quiere ayudarlo, él dio a conocer su cuenta bancaria -en la que le depositan su pensión- para recibir donaciones. Para adquirir un perro guía certificado debe pagar 10.000 dólares por única vez."Quiero poder vivir algo tan simple como andar con absoluta libertad por un espacio libre y encontrar un asiento donde poder sentarme. Me gustaría tener una vida normal, más ágil, quiero tener una familia, mi casa, poder ir a trabajar", le confesó a Diario UNO este joven, acerca de la importancia de "poder ver a través de los ojos del perro", como afirmó, destacando las puertas que se le abrirían y que hoy -asegura- se cierran por las limitantes del bastón. Después de su publicación, recibe reiterados mensajes de aliento, pero también testimonios de otros jóvenes y adultos ciegos que tienen su perro guía, que lo entusiasman a que luche por alcanzar su meta.Su vidaRodrigo vive con dos de sus cuatro hermanos y su mamá, Silvia Pietro, en el barrio 26 de Enero, de . Esta mujer no sólo es un apoyo fundamental para él, sino también para una de sus hermanas, que es menor que él y también es ciega. "O me acompaña caminando o me lleva en la moto", expresa sobre la ayuda diaria de su madre y describe que son varios kilómetros los que deber transitar por un callejón, hasta llegar a la ruta 40, donde se toma el colectivo para llegar a la terminal de Eugenio Bustos.En esta localidad sancarlina está ubicado el IES Rosario Vera Peñaloza, que es donde cursa el tercer año del Profesorado de Música. "Cuando llego, generalmente, alguien me ofrece acompañarme, si no se complica", confiesa, porque a pesar de que el trayecto es corto, no tiene muchas "referencias" para usar su bastón, situación que dice que se repite en la cotidianeidad. "La gente hoy está en su mundo, no te dan ni la pasada", asegura.A pesar de eso, Morán se muestra optimista y que no se acobarda ante los desafíos que todos los días se le presentan por su discapacidad. Por eso, destaca que a pesar de haber cursado parte de la primaria en una escuela especial, el mayor aprendizaje y la seguridad los obtuvo al integrarse a una escuela común, donde terminó el secundario. Después se animó a estudiar un terciario."Al principio tenía miedo. Era un mundo muy grande y nuevo para mí. Me empecé a preguntar si estaba en el lugar que quería estar, pero cuando empecé a entender cómo se manejaba, ya lo disfrutaba", asegura. Acompañado"El instituto no está preparado y los profesores vienen y te dicen: 'Saquen estas fotocopias'. Por eso a veces tenemos que venir después a mi casa, escaneamos en la compu las hojas y las pasamos a PDF", se suma a la conversación Diego Sáez (24), compañero y quien lo acogió en su casa para que lo entrevistaran. Su testimonio acerca de cómo hacen para que después Rodrigo pueda estudiar, gracias a un programa especial, no pasa desapercibido y demuestra el compromiso asumido por los amigos del tunuyanino.En la Escuela Artística, a donde de chico se acercó a la música, se encargan de traducirle al braille las partituras para tocar la guitarra y el piano, los dos instrumentos que hoy maneja a la perfección, y que acompaña con un canto afinado y dulce.La hermana de su amigo -Jennifer- y su novia, Flavia, fueron quienes lo alentaron a mostrar en la grabación estas habilidades y a contar su deseo. "Algo que muchos no entienden y ven como imposible", confiesa y relata que se tomó el trabajo de contactar a la fundación que los entrena en Buenos Aires para ver si contaba con la posibilidad de tener el suyo. El costo fue el único limitante que encontró, porque le dijeron que si se capacita y presenta sus certificados, estaría en condiciones de tener su perro lazarillo."Me volvió el entusiasmo. Es cuestión de esperar, pero tengo esperanzas", resume el músico, cuyo sueño está volviéndose popular.
Rodrigo Morán es de Tunuyán y grabó un video para difundir su historia, que lleva 9.500 reproducciones en 10 días. Canta, toca instrumentos y estudia, pero sueña con más independencia. Necesita un lazarillo que cuesta 10.000 dólares
Es ciego y músico, y su deseo de un perro guía se viralizó

Recomendadas
MÁS LEÍDAS
Temas relacionados