La tarde fría del domingo fue calentándose poco a poco al caer la noche sobre el teatro GabrielaMistral; esto no sucedió por un repentino cambio metereológico, fue por otra edición, la número
pueblos originarios americanos, con la Fogata de San Pedro y San Juan, una popular tradiciónheredada por América del cristianismo. Desde la siesta, más de 400 personas disfrutaron de espectáculos de música y teatro, comotambién de juegos preparados especialmente para los niños hasta que, al llegar la noche, se dioinicio a la gran fogata. La idea es celebrar el tiempo nuevo usando el fuego como fuerza renovadora, que quema lasmufas pero que también se convierte en vehículo para concretar los sueños. Todo fue arrojado a la gran hoguera, donde una gran escultura de papel maché querepresentaba a la Pachamama ardió, en un símbolo de purificación de la tierra, mientras a sualrededor la gente bailó al ritmo de una numerosa y colorida banda de música y artistas circenses,como anuncio de la venida de un año más feliz para todos. Producción periodística: Maximiliano Ríos y Gisela Saccavino
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Foto: Maximiliano Ríos / Diario UNO