Mendoza
Si en Mendoza los procesos judiciales se hicieran en forma oral, lo que en Chile maravilló a Jorge Nanclares, el Chacal estaría hoy muerto y condenado.

El sueño incumplido del supremo

Por UNO

Hace seis años, mientras hacía sus primeras armas como presidente de la Suprema Corte de Justicia,Jorge Nanclares llegó desde Chile maravillado con una idea que jamás pudo aplicar, pero que podría

haber acelerado varios juicios en Mendoza, a saber: que todos los procesos dejaran de ser escritos

y pasaran a tramitarse en forma oral, expedita.

El miércoles, cuando me enteré de la muerte de Armando Lucero, conocido mundialmente como el

Chacal o el Monstruo de la Cuarta, caí en la cuenta de que el imputado había estado preso un año y

que dejaba este mundo sin ser juzgado. También recordé que cuando el caso explotó, desde la

Justicia dieron claros indicios de que en pocos meses –a más tardar a fines de 2009– Lucero sería

sentenciado de acuerdo con las contundentes pruebas testimoniales y científicas recolectadas por el

fiscal a cargo. Para todos, instruir y resolver ese expediente era un mero trámite. Sólo había que

esperar.

Sin embargo, el Chacal murió mientras la Justicia se debate por recuperar casi un mes de

huelga de sus empleados y el máximo tribunal se encamina lentamente hacia un proceso de renovación,

tras la jubilación de Aída Kemelmajer de Carlucci y el pronto retiro de Fernando Romano.

Hace seis años, café de por medio, tras pedir un aumento presupuestario en la Legislatura, a

Nanclares le brillaban los ojos cuando enumeraba las múltiples ventajas de la oralidad de los

procesos judiciales, ya que serían breves y muchísimo menos costosos para el Estado, los testigos e

imputados serían interrogados casi al mismo tiempo de ocurrido el delito (no es lo mismo declarar

en ese momento que días después) y la Justicia podría ahorrarse varios millones de pesos en

notificaciones para los abogados y en la confección de esos expedientes que, por cada tomo (o

cuerpo como dicen en la jerga judicial), reúnen 250 fojas que deben ser tipeadas y redistribuidas a

las partes en pugna, lo que atenta contra la rapidez que ansían los ciudadanos.

Pero también hacía falta un cambio de forma de pensar, especialmente, en aquellos sectores

que se oponen a lo nuevo. Al respecto, es menester recordar que el ala dura de la Justicia penal de

Mendoza todavía despotrica contra el sistema de recepción de denuncias en las comisarías.

¿Volverá Nanclares a la carga ahora que dejó de estar en la línea de fuego de la Corte

mendocina? Por ahora, la única certeza es que en Chile, el Chacal no sólo estaría muerto, sino

también condenado.

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