Por Marcelo Arce
Tras el fracaso de las negociaciones con el radicalismo para cambiar la Constitución, buscará retomar las negociaciones con la alternativa de eliminar la discusión de que el mandatario pueda pelear por otro mandato.
El Gobierno analiza volver al diálogo por la reforma constitucional
Francisco Pérez jugó fuerte el partido para conseguir la reelección a través de la reforma de la Constitución, pero ya cayó en la cuenta, en los últimos días, de que lo perdió. Por eso tratará ahora de subirse al “escenario político posible” para conseguir, al menos, que los cambios en la Carta Magna, que data de 1916, se concreten y para ello ya habló en reuniones privadas de que está dispuesto a resignar la posibilidad de ser reelecto si logra acordar con la Unión Cívica Radical que la reforma saldrá.
Según se supo, el Gobierno discutió el tema y llegó a un punto. “Nosotros estamos dispuestos a resignar la reelección para que la reforma salga, pero para ello los radicales nos tienen que asegurar que se van a sentar a la mesa de negociación. No podemos bajarlo a Paco de la reelección para que después nos digan que tampoco quieren la reforma”, según confió un alto referente del Ejecutivo.
Diario Uno consultó al vicegobernador Carlos Ciurca sobre esta posibilidad y si bien se mantuvo esquivo a la hora de las definiciones públicas, el encargado de discutir políticamente la reforma con la oposición dejó la puerta abierta a un posible renunciamiento.
“Para nosotros la reforma es lo más importante, más aún incluso que el artículo de la reelección. Mendoza tiene que tener otra Constitución y yo no voy a dejar de apostar al diálogo y al debate institucional”, sostuvo el vice.
Lo que vendrá ahora por parte de Ciurca y del ministro de Gobierno, Félix González, es un proceso no demasiado largo en el que el Poder Ejecutivo terminará de afinar los detalles de su proyecto de reforma (que ya cuenta con 78 puntos), mientras intenta “bajar la espuma” del conflicto político que explotó en las últimas semanas con la UCR y que derivó en el rechazo radical, no solo a la alternativa de discutir la reelección de Pérez, sino que también la cerrazón alcanzó a la posibilidad de sentarse a discutir la reforma en general.
Hasta hace una semana, Félix González se aprestaba a enviar su proyecto de ley para cambiar la Carta Magna con el objetivo de que este año se sancionara la ley de necesidad de la reforma.
Todo el tiempo Alfredo Cornejo, titular de la UCR, advirtió de que su partido no apoyaría la reforma si antes no se establecían por ley el desdoblamiento electoral y el sistema de boleta única, y que la reelección del gobernador era un tema muy complejo de negociar.
El radicalismo no tenía una posición unificada y hasta no hace mucho el Gobierno podía presumir que un acuerdo era viable. Cornejo estaba dispuesto a negociar la sanción de las leyes de adelantamiento electoral y de boleta única a cambio de la reelección. Pero luego de un escándalo en el que se vieron envueltos varios legisladores radicales con integrantes de La Cámpora y a la luz de los cacerolazos de la clase media, todo se vino abajo.
“Calculamos que en el transcurso de un mes como mucho ya tendremos un nuevo escenario definido, aunque hay tiempo. Si podemos volver a construir consensos, la ley de necesidad de la reforma se puede sancionar incluso en 2013”, es la versión optimista oficial. Una vez que esté el proyecto definido, el Gobierno convocará a los jefes de bloque de la UCR y al presidente partidario para presentárselos e intentar retomar la negociación en el punto en que se encontraba hace diez días.
En el medio, bajará el mensaje hacia ellos: tanto Pérez como Ciurca (las aspiraciones del vice también forman parte de la desconfianza radical) resignarán sus aspiraciones reeleccionistas si logran que ellos les garanticen que la reforma se hará.
Un cálculo simple
El cálculo de Pérez y Ciurca es sencillo. La apuesta fue conseguir la reelección que ya es un hecho que no obtendrán. Ahora lo que queda es aprovechar “el escenario político posible”, o sea, que el gobernador se ponga por encima de las disputas políticas y se presente ante la sociedad como el mandatario que está dispuesto a modificar la Carta Magna aun a costa de resignar sus apetencias políticas personales. Pérez quiere la foto de lo que los últimos cuatro mandatarios mendocinos buscaron y no consiguieron: ser el que logró la reforma que se transformaría, además, en el hecho político más importante de la última década.
Desde el 2000 que las fuerzas políticas mendocinas no logran un acuerdo político de envergadura, ya que los últimos dos grandes acontecimientos de este tipo se remontan a 1999 y al año 2000.
El juego de Paco tiene otro elemento. Si se baja, el radicalismo tendrá ya pocos argumentos para oponerse a una reforma que pregonaron, defendieron e impulsaron desde el regreso de la Democracia en 1983.
El proyecto de los 78 puntos
En menos de un mes, según la nueva versión oficial, el proyecto de reforma constitucional podría estar ingresando en la Legislatura luego de que Francisco Pérez termine de darle los retoques finales.
Hasta aquí, además del controvertido tema de la reelección para el cargo de gobernador, el borrador del proyecto incluye 78 puntos a reformar que abarca cuestiones de todo tipo.
Según el Gobierno, se manejan cambios para lograr la igualdad en materia tributaria y de género, y se incorporan el derecho a la salud, a la vivienda y para la mujer embarazada, entre otros.
También se establece el derecho al agua, a los consumidores y a los pueblos originarios. Acerca del agua, se deja expreso mandato constitucional que la empresa AYSAM no podrá ser privatizada.
Se establece asimismo la representación territorial de los departamentos, la prohibición expresa de dictar decretos de necesidad y urgencia, que el gobernador no podrá conmutar penas y se fija tanto la autonomía municipal, como la autarquía judicial.