El Vento que compró el Estado para el ministro de Salud vale 128 mil pesos, más de la mitad del valor de una ambulancia de última generación. Un médico de hospital público debe trabajar más de cuatro años para comprarlo.

El auto de lujo y las ambulancias rotas

Por UNO

La reciente adquisición de un Volkswagen Vento para que el ministro de Salud, Carlos Behler,se movilice a los precarios centros de salud de la provincia, ha causado conmoción en el ambiente

político local. Es que el valor del lujosísimo coche alcanza los 128 mil pesos, una suma excesiva

si se tiene en cuenta que contrasta con las graves falencias que ostentan los hospitales públicos y

las postas sanitarias.

La mecha que encendió el fuego apareció el último miércoles, donde el ministro fue citado a

la Comisión de Salud del Senado. La interpelación tuvo que ser suspendida luego

del escandalete

protagonizado por Behler y por el senador radical Armando Camerucci a raíz, justamente, de los

reproches que le hiciera el legislador por la compra de este auto. El funcionario decidió abandonar

airado la reunión.

El VW Vento es un automóvil de alta gama y de gran potencia. El modelo comprado por esta

cartera cuenta con 160 CV y novedosas medidas de seguridad, como ocho airbags, tanto en las zonas

laterales como frontales y en la parte superior, a la altura de la cabeza. También posee control de

tracción y de estabilidad y frenos ABS.

En un principio no tendría nada de malo que un funcionario se movilice de manera

confortable, rápida y segura. Sin embargo, el contexto en que aparece la novedad no es de los

mejores.

La situación de la salud en Mendoza es delicada. Días atrás, organizaciones sociales

tuvieron que tomar el

Concejo Deliberante de Lavalle por la muerte de un bebé debido a la falta médicos y

equipamiento básico en el centro de salud de Costa de Araujo.

Además hay serios

cuestionamientos

a recientes inauguraciones de hospitales (como el Ramón

Carrillo de Las Heras) o a nuevas áreas de tratamiento médico en algunos nosocomios (como el sector

cardiovascular del Hospital Notti) por denuncias que hablan de falta de insumos o equipos o de

mobiliarios que supuestamente no son adquiridos sino traídos de otros hospitales.

A esto se le suma la recorrida que hiciera Behler esta semana por algunos centros de salud,

a los que el mismo ministro dejó sorprendido por su precariedad.

Lo que podría hacerse con la plata del Vento

El Vento fue comprado en casi 130 mil pesos, con los que se puede equipar varias de esas

postas sanitarias y contratar personal necesario para la atención primaria en esos lugares, algo

que escasea en los últimos tiempos.

Con ese dinero también puede repararse un tomógrafo, la cifra significa más de la mitad del

valor de una ambulancia de última generación con dos años de antigúedad (valuada en más 230 mil

pesos), o bien arreglar las unidades vetustas ya existentes.

Pero quizás el dato más revelador que desnuda la magnitud del asunto es que un médico, que

recién ingresa a trabajar en un hospital público, con un sueldo de bolsillo de alrededor de 2.500

pesos mensuales, debería ahorrar por más de cuatro años y tres meses para comprarse el auto del

ministro. Aunque eso sí: utilizando la totalidad de su salario, prescindiendo obviamente de usarlo

diariamente para vivir.