La fiesta puede incluir show con strippers o productos de 2Tupper sex". En otros casos, optan por alternativas más tranquilas.

Divorciadas de festejo

Por UNO

Por Mariana Gil

Al mejor estilo de la cantante estadounidense Katy Perry, que decidió hacer una fiesta con sus amigos más allegados para celebrar su divorcio, las mendocinas no se quedan atrás y ya imitan la tendencia por estos lados. Al parecer, lejos de encerrarse, lo que buscan algunas divorciadas de esta época es seguir el refrán que dice: “Al mal tiempo, buena cara”. Y para esto es que organizan, por ejemplo, una reunión privada con sus amigas y: contratan a un stripper o a una vendedora de “tupper sex” –y las amigas aprovechan para comprar regalos sexys para la nueva vida de la divorciada–. Otras optan por lo más común, que es salir a bailar y divertirse en un boliche.

Tal es el caso de Mónica (45), que estuvo casada casi 13 años y hace un año y medio que goza de la libertad sin el anillo, quien contó: “Mis amigas planearon todo, me invitaron a una casa y en un ambiente privado disfrutamos de una buena cena, una barra con tragos y más tarde llegó el stripper que hizo un show”.

Y agregó “a pesar de que yo no estaba muy bien en ese momento, me olvidé de todos los problemas”.

En cambio, para Cecilia López, quien se define como una cuarentona medio anticuada que decidió volver a reincidir en el casamiento, “el divorcio es un duelo horrible en cualquier situación, no sé si hay algo para festejar, en el fondo es un fracaso por el tiempo invertido, y eso mal o bien que no se recupera jamás”.

Como en las grandes capitales

Si bien en Mendoza, las fiestas que celebran el divorcio o despedidas de casadas son una moda incipiente, el verdadero origen viene de Estados Unidos, allí todo el acontecimiento está más formalizado y existen empresas que se dedican exclusivamente a brindar todos los servicios para homenajear con música, globos, catering y hasta la proyección de la película La guerra de los Roses, para darle un toque de humor e ironía a la situación.

En países de Europa también son moda estas fiestas temáticas, al igual que el “baby shower”. Mientras, Buenos Aires, como las grandes capitales del mundo, no escapa a este auge de las despedidas de casadas, y hay boliches que ahora no sólo ofrecen strippers para las solteras, sino que suman a las divorciadas.

En nuestra provincia, en un conocido boliche ubicado en el radio céntrico, donde los días miércoles y jueves es exclusivo para público femenino, uno de los barman del local comentó que “casi siempre viene algún grupo de mujeres donde hay una recién divorciada que busca divertirse y tirar la chancleta”.

El negocio que mueve

Xamuel es stripper y contó que “desde que Susana Giménez se separó de Roviralta, las mujeres se animaron a hacer fiestas para esta ocasión”.

Las féminas solicitan este servicio en el marco de una reunión de amigas en una casa y preparan todo el ritual como el de una despedida de soltera. Para tener una idea, el costo del show de un stripper, que dura aproximadamente 20 minutos, es de $300.

Otro de los servicios que contratan las mujeres para estos casos, es el de “tupper sex”. En estos encuentros, el mínimo de compra es de $400, con tres categorías de productos: lencería sensual, disfraces hot, juguetes y cosmética erótica.

Un chef a domicilio es también requerido para pasar un momento de intimidad con un buen menú sin tener que salir de casa.

Alejandra Basaez es cocinera personal y contó que ha tenido oportunidad de brindar su propuesta en despedidas de casadas, y pudo apreciar la felicidad de una mujer que comenzaba una nueva vida.