El Ejecutivo se toma su tiempo y todavía no manda al Senado el pliego para ocupar ese lugar en la Suprema Corte. La estrategia es esperar el retiro de otro supremo.

Diez días pasaron desde que dejó su puesto Aída Kemelmajer y Jaque aún no postula un sustituto

Por UNO

Ya echaron a andar la nueva Legislatura y la nueva Suprema Corte, nueva porque desde el 1 de mayofunciona sin Aída Kemelmajer de Carlucci, quien se acogió a su jubilación dejando su cargo vacante.

Con la salida formal de la magistrada, el gobernador Celso Jaque está ya legalmente habilitado para

proponer su remplazo al Senado provincial. Sin embargo, el Poder Ejecutivo no ha hecho, hasta

ahora, ni una sola gestión para ocupar el lugar que tenía la única mujer que fue ministra del

máximo tribunal.

Y no es porque haya otras prioridades o porque el nuevo Senado tenga que aclimatarse. Como ya

adelantó UNO, la razón es que el Poder Ejecutivo mantiene la estrategia de esperar el inminente

retiro de otro supremo para avanzar en la reposición de cargos. Lo confirmó una alta fuente de Casa

de Gobierno: "Vamos a esperar porque está claro que en la Legislatura los números no nos favorecen.

El juez Romano está pronto al retiro y cuando se libere ese cargo podremos, ir con dos vacantes a

conversar al Senado con la oposición".

Ayer, los principales jefes de bancada de la Cámara Alta confirmaron a UNO que el Gobierno ni

ha tocado el tema de un nuevo candidato para ocupar el lugar de la ahora jubilada jueza de la

Corte. Y, a juzgar por lo que desde calle Peltier se afirma, esta situación podría persistir unos

meses o más.

La clave, como ya se dijo, es la salida del juez Romano. Mientras, el magistrado está a la

espera de que se resuelva el detalle de una deuda previsional que debe asumir para dejar su

despacho y enviar su renuncia.

La estrategia del Gobierno no es caprichosa. Está pensada, esta vez, sobre sus propias

limitaciones y sobre la desconfianza que tiene en las reacciones de la oposición. Están convencidos

de que si Celso Jaque envía un candidato para remplazar a Aida Kemelmajer ahora, la oposición

podría bajarle el pulgar sin miramientos. "Es el riesgo de ponerlo en la parrilla", comentó un

funcionario en tono coloquial y dominguero.

Por eso, prefieren esperar. Con dos vacantes van tranquilos de que aseguran un cargo, al

menos, para un nuevo juez de la Corte que simpatice con el peronismo gobernante.

El punto es que con la partida ya concretada de Kemelmajer y la anunciada pero no ejecutada

del juez Romano, quedan vacías las sillas de dos jueces que fueron elegidos por un gobernador

radical. Si Jaque tuviera mayoría propia en el Senado, se podría dar el lujo de ocupar esos dos

cargos con candidatos peronistas o afines, lo que sería una victoria para el PJ porque pasaría de

tener un juez afín (actualmente Carlos Bhôm) a tener tres magistrados propios en una Corte de siete

miembros.

Pero ese escenario es imposible, pura ficción, porque el Gobierno no tiene mayoría en el

Senado y necesita del voto de otros partidos para alcanzarla.

Esa es la razón para priorizar la espera de la renuncia de Romano, lo que tendrá demorado el

remplazo de Kemelmajer, salvo que el gobernador cambie de idea.