Ya echaron a andar la nueva Legislatura y la nueva Suprema Corte, nueva porque desde el 1 de mayofunciona sin Aída Kemelmajer de Carlucci, quien se acogió a su jubilación dejando su cargo vacante.
Con la salida formal de la magistrada, el gobernador Celso Jaque está ya legalmente habilitado paraproponer su remplazo al Senado provincial. Sin embargo, el Poder Ejecutivo no ha hecho, hasta
ahora, ni una sola gestión para ocupar el lugar que tenía la única mujer que fue ministra delmáximo tribunal. Y no es porque haya otras prioridades o porque el nuevo Senado tenga que aclimatarse. Como yaadelantó UNO, la razón es que el Poder Ejecutivo mantiene la estrategia de esperar el inminenteretiro de otro supremo para avanzar en la reposición de cargos. Lo confirmó una alta fuente de Casade Gobierno: "Vamos a esperar porque está claro que en la Legislatura los números no nos favorecen.El juez Romano está pronto al retiro y cuando se libere ese cargo podremos, ir con dos vacantes aconversar al Senado con la oposición". Ayer, los principales jefes de bancada de la Cámara Alta confirmaron a UNO que el Gobierno niha tocado el tema de un nuevo candidato para ocupar el lugar de la ahora jubilada jueza de laCorte. Y, a juzgar por lo que desde calle Peltier se afirma, esta situación podría persistir unosmeses o más. La clave, como ya se dijo, es la salida del juez Romano. Mientras, el magistrado está a laespera de que se resuelva el detalle de una deuda previsional que debe asumir para dejar sudespacho y enviar su renuncia. La estrategia del Gobierno no es caprichosa. Está pensada, esta vez, sobre sus propiaslimitaciones y sobre la desconfianza que tiene en las reacciones de la oposición. Están convencidosde que si Celso Jaque envía un candidato para remplazar a Aida Kemelmajer ahora, la oposiciónpodría bajarle el pulgar sin miramientos. "Es el riesgo de ponerlo en la parrilla", comentó unfuncionario en tono coloquial y dominguero. Por eso, prefieren esperar. Con dos vacantes van tranquilos de que aseguran un cargo, almenos, para un nuevo juez de la Corte que simpatice con el peronismo gobernante. El punto es que con la partida ya concretada de Kemelmajer y la anunciada pero no ejecutadadel juez Romano, quedan vacías las sillas de dos jueces que fueron elegidos por un gobernadorradical. Si Jaque tuviera mayoría propia en el Senado, se podría dar el lujo de ocupar esos doscargos con candidatos peronistas o afines, lo que sería una victoria para el PJ porque pasaría detener un juez afín (actualmente Carlos Bhôm) a tener tres magistrados propios en una Corte de sietemiembros. Pero ese escenario es imposible, pura ficción, porque el Gobierno no tiene mayoría en elSenado y necesita del voto de otros partidos para alcanzarla. Esa es la razón para priorizar la espera de la renuncia de Romano, lo que tendrá demorado elremplazo de Kemelmajer, salvo que el gobernador cambie de idea.


