Por Luciana Morá[email protected]
Seis prepagas de servicios de salud fueron advertidas este miércoles por escrito por al menos tres centros asistenciales privados de Mendoza acerca de la inminente aplicación de restricciones en las atenciones si no se soluciona el conflicto por aranceles y honorarios de los prestadores.
Las negociaciones han recorrido el camino del fracaso desde principios del mes, con amenazas cruzadas de dar de baja contratos o suspender prestaciones.
Santa Fe fue la primera provincia que sufrió las consecuencias. Allí miles de afiliados de distintas empresas de medicina paga debieron abonar coseguros en centros privados o soportar demoras para turnos, entre otras contrariedades. La situación se repitió en Comodoro Rivadavia y la semana pasada, en menor medida, en Buenos Aires.
En Mendoza no se conocen casos de este tipo, pero la posibilidad de que se presenten tomó más fuerza ayer, cuando el ánimo generalizado indicaba muchas dificultades para congeniar porcentajes entre las partes enfrentadas.
Las notificaciones, que fueron respondidas con un “no hay dinero” por parte de varias de las prepagas, advierten de que desde el lunes cada clínica comenzará a aplicar gradualmente estrategias para disminuir costos, esto es restringir servicios a afiliados de las prepagas en conflicto. Sin embargo, no se afectarán los servicios de urgencia, maternidad o tratamientos crónicos.
Andrés Donadi, director ejecutivo de la Clínica de Cuyo, dijo a Diario UNO: “Siempre hemos tenido con las prepagas una buena relación. Aquí no es lo mismo que en Buenos Aires (…) Sin embargo, la situación actual resulta insostenible. Esta es una medida de salvataje para que Mendoza no se quede sin salud privada”. En sintonía con él, Walter Vázquez, director del Hospital Español, reiteró que es imposible sostener con 7% de aumento la calidad de atención que las buenas prácticas médicas exigen, algo que todo profesional tiene la responsabilidad de resguardar.
Desde inicios del mes clínicas, hospitales y sanatorios privados trataban de acordar con las principales empresas de medicina paga del país como OSDE –sí arregló en Buenos Aires–, Swiss Medical, Medifé, Medicus, Galeno y Omint, el monto a recibir por la atención de sus afiliados.
El Gobierno nacional autorizó este mes a las prepagas a subir el precio de las cuotas que abonan los afiliados 7% y las empresas ofrecieron el mismo aumento para los centros asistenciales, que lo consideraron insuficiente. El fuego cruzado sigue desde ese entonces, con el agravante de que al parecer las posiciones están bien asentadas en ambos casos.
Mientras los sanatorios aseguran que no podrán pagar los sueldos de sus empleados –con la paritaria de 25% de alza– ni soportar el encarecimiento de los insumos, las prepagas se plantaron en el 7% argumentando que “no hay más dinero” y ligando esto con el tope de incremento en las cuotas que fijó la Nación.
Ajustes
Cobrar coseguros.
Priorizar la atención de pacientes de obras sociales o prepagas que aportan lo solicitado por los hospitales privados.
No dar habitaciones individuales en caso de internación.
Eliminar los descuentos de farmacia.
Suspender estudios.
Dejar de recibir a pacientes de las prepagas que no mejoraron la propuesta de 7porciento.



