Giuliana Iglesias tenía apenas 20 años y toda una vida por delante. Sin embargo, este lunes a las 7.43 el destino le tenía deparado algo inesperado. Ella -cosa que no cree la familia- conducía un Chevrolet Corsa Rojo, propiedad de Mayra Belén Castro Balmaceda (24), oficial ayudante de la Policía de Mendoza, quien presta servicio en Infantería de Maipú, y que resultó con heridas. Su estado es reservado en el hospital El Carmen.
Giuliana se había recibido hace poco en el Instituto de Seguridad Pública y esperaba que la llamaran para incorporarse a la Policía el mes que viene.
Por este motivo, será velada con el uniforme de estudios, según expreso deseo de su madre.
Giuliana y Mayra iban a bordo del auto por la Panamericana de norte a sur y frente al barrio Cerro Alto, de Chacras de Coria, se cruzó de carril y colisionó de frente al Ford K, al mando de Maria Pandolfo (32), quien transitaba de sur a norte. A su vez, el Corsa embistió a un VW Fox que iba en la misma dirección del Ford K.
Hasta aquí la crónica policial, pero detrás de ella está la historia de vida de Giuliana contada por su madre. Con el rostro desfigurado por el dolor Celia dijo: "Cuando me avisaron, no entendí nada. Juli había estado almorzando el domingo con nosotros, pero después se fue. Era mi única hija y ahora tendré que criar sobrinos", contó entre sollozos.
Al referirse a la personalidad de la joven, la definió como "una chica muy alegre, que le gustaba vivir y siempre cosechaba muchas amistades porque era muy comunicativa. Su real valor consistía en su inmenso corazón. Por eso quiero que se sepa la verdad sobre lo que pasó y quiero justicia. Según me contaron, ella salió por sus propios medios del auto y la atendieron en la ambulancia para finalmente morir en el Central. Tenía una marca en el cuello del cinturón, pero del lado derecho. Por eso, pienso que ella no estaba manejando y tiene lógica lo que digo".
En cuanto a sus trabajos "le encantaba trabajar con Gabriel Canci: lo hizo en la Vendimia gay y con otros productores como con Martín Floy en la tómbola combinada y en la Vendimia Solidaria".
Ahora, acompañada por su pareja, Pablo Albornoz, en un mar de lágrimas dijo que su mundo se quebró después de esto. "Era tan alegre y espontánea. Y no lo digo porque está muerta. Lo pueden decir todos aquellos que la conocieron".
Luego Celia anticipó que el velatorio de Giuliana se hará con música y "en él debe primar la alegría como ella lo hubiera querido. Y yo respeto su voluntad y todo ese desborde de energía que emanaba de ella. No debe haber una sola lágrima, aunque sé que esto resultará imposible lograrlo". Muchas personas que la acompañaban asentían esta afirmación con la cabeza.
Un vecino contó: "Para mí, que la conozco desde chiquita, era como una nieta. A decir la verdad toda ella era un sol... muy especial y muy querida por todos".
Justamente vecinos y amigos fueron a darle las condolencias a Celia Villalba, mamá de Giuliana. La mujer, quebrada por el dolor, miraba a cada uno como si se tratara de un mal sueño que nada tenía que ver con ella.


