La tercera edición de la marcha Ni Una Menos contra la violencia de género que se realizó ayer en todo el país tuvo una politizada adhesión en Mendoza. Banderas de todos los colores, partidos, sindicatos, organizaciones sociales y movimientos feministas se sumaron al centro de la manifestación, clamando por mejores políticas públicas, acciones y presupuesto que sirvan para frenar el incremento de femicidios. Los gritos de protesta apuntaron "contra el machismo arraigado en la sociedad y la cultura. Una violencia sostenida por instituciones como la Iglesia Católica y la enseñanza al interior de las familias y la escuela, que reproduce el maltrato. Moldes de aprendizaje que naturalizan prácticas y conductas erróneas ya que colocan a las mujeres como objeto del hombre y en desigualdad de condiciones, vulnerando sus derechos".Otro blanco del malestar fue el gobierno de Mauricio Macri, por la falta de respuestas a esta problemática, que sufrió según datos oficiales un incremento de muertes de un año al otro. Según el último informe del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, hubo un total de 254 mujeres asesinadas en 2016 en todo el país, 8% más que el año anterior, y el 61% de los agresores eran la pareja o ex pareja. Mendoza, con 21 víctimas fatales, se ubicó en el tercer lugar a nivel nacional.También quedaron en el torbellino de críticas Alfredo Cornejo, ex miembros de su gabinete, algunos de los cuales están acusados en la Justicia por casos de violencia contra las mujeres y jueces. Se usó para visibilizarlos y escrachar sus nombres y apellidos con cánticos, carteles, actuaciones, performances y grafitis. Sobresalieron los testimonios y también en la lectura del documento que unifica las voces de la mesa de discusión Ni Una menos temas que sobrepasaban la agenda de violencia de género. Así se pidió por ejemplo la liberación de Nélida Rojas, la líder local de la Tupac Amaru, considerada por las agrupaciones de mujeres como una presa política al igual que Milagro Salas. También se pidió la anulación del 2x1 que favorece a genocidas y se repudió la reforma de la Ley de Migraciones entre otros temas.Es difícil definir el número de personas que participaron en este último encuentro, pero se notó una marcada merma respecto a los dos primeros años. Según registros periodísticos, en la primera marcha, en 2015, tras la muerte de Kiara Pérez, una joven que estuvo desaparecida y luego fue encontrada enterrada en la casa de su novio en Santa Fe, asistieron en Mendoza unas 15.000 personas. Al año siguiente lo hicieron unas 10.000 y este año ese número no superó las 4.000.La concentración se produjo en Peatonal y San Martín a las 17 y una hora después se marchó por las calles del centro hasta desembocar en la plaza Independencia. Años atrás finalizaba en la Legislatura. Otro aspecto que resaltó en esta marcha fue el de las marcadas diferencias entre grupos. De hecho la movilización quedó dividida en dos grupos, uno pequeño y otro multitudinario.También se pudo observar el oportunismo de funcionarios que posaron para la foto y de los que participan activamente por un cambio y se ocultaron a la sombra, acompañando a las mujeres, mezclándose entre la muchedumbre. Para finalizar hubo espectáculos musicales de bandas de rock, de cantautoras y una murga. Representantes de las organizaciones leyeron los ejes de su lucha.


