Organizaron una marcha y repartieron panfletos en todos los comercios del centro contra el desembarco de la feria. Muchos de ellos, no obstante, reconocieron que se abastecen de la gran feria bonaerense para revender luego en Mendoza.Foto: Jorge Castil

Comerciantes afilaron el lobby en la Legislatura para impedir la llegada de La Salada y sus ofertones a Mendoza

Por UNO

La posibilidad de que los ofertones de la feria La Salada lleguen a Mendoza pateando el tablero de las reglas de juego del comercio puso en pie de guerra a los comerciantes, muchos de los cuales, algunos nucleados en la Federación Económica (FEM) y otros en la Asociación de Comerciantes Unidos de Mendoza, San Juan y San Luis, organizaron una marcha de protesta para el martes 28 de este mes.

Repartieron un panfleto por los locales del centro encabezado con la leyenda "No a la Salada" y en la que, enfatizan están en contra de la evasión impositiva. En la misma papeleta apuntan directo al intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, para que impida la llegada de la feria.

Precisamente desde ese municipio es que partirá la protesta el 28, e irá hasta Casa de Gobierno.

Por otra parte, la FEM pautó una reunión en la tarde de este martes en la Legislatura para pedirle al vicegobernador, Carlos Ciurca, que frene el desembarco de la feria en Mendoza.  La idea es que esta provincia  imite la decisión de Córdoba y frene por 180 días la instalación de este tipo de emprendimientos por 180 días. Durante ese tiempo, según informó el presidente de la FEM, Adolfo Trípodi, redactarán un proyecto para reglamentar este tipo de comercios.

En la FEM se reunieron este lunes los comerciante, incluídos algunos vendedores ambulantes que ahora están en los persas Bicentenario y Los Históricos.

“Si la feria viene, tendríamos que volver a la calle”, pronosticaron estos comertciantes mendocinos que aseguran que no podrán hacerse cargo de las cargas tributarias que pesan sobre ellos ante la baja de clientes.

Y lanzaron: “Ellos evaden todo lo impositivo y fabrican productos en talleres marginales donde explotan a la gente, por eso venden barato. Trabajan 24 horas los chicos”,. Pero de inmediato reconocieron haberse abastecido de los productos del “shopping de los pobres” para venderles a sus clientes.

William Rodríguez contó: “En Villa Mercedes estaba la fábrica de Polo que producía cinco millones de camisas. Cuatro iban a La Salada sin pagar impuestos y nosotros las vendíamos en la calle”.