El arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, justificó el silencio del papa Francisco sobre el caso del Instituto Próvolo, en el que hay dos sacerdotes presos acusados de abusos sexuales a alumnos.
Según Franzini, una de las razones de la ausencia de opinión del Pontífice es que la investigación interna está recién en la parte preliminar de la recolección de pruebas.
Franzini hizo estas declaraciones en los actos del Vía Crucis en el Calvario de Godoy Cruz, en el que acompañó a miles de fieles.
El arzobispo recorrió cada una de las estaciones y al concluir, en un breve mensaje, pidió por la unión y recomposición de vínculos en todos los sectores de la sociedad.
Luego al ser consultado por el caso Próvolo dijo: "Él es pastor del mundo. Yo no sé tampoco por qué no se ha pronunciado sobre el tema, pero imagino que tiene en su corazón y su agenda tantos temas que no puede hablar de cada caso particular en el que estamos inmersos".
En su caso particular, repitió sentirse indignado, dolorido y deseoso de colaborar con la Justicia, como también con aquellos "quienes puedan haber sido afectados por esta situación".
Sobre la investigación interna ordenada por el Vaticano, Franzini sostuvo que se trata de un mecanismo independiente del camino que la Justicia ordinaria recorre.
Además, aclaró que no es ni el Arzobispado de Córdoba ni el de Mendoza el que realiza la investigación, ya que cuando se trata de estas denuncias tan graves interviene directamente la Santa Sede a través de lo que se llama la Congregación para la Doctrina de la Fe.
"Nos toca como Iglesia realizar nuestro propio camino jurídico según la legislación que la Iglesia tiene reconocida por el Estado argentino. En esa instancia ha comenzado esta investigación que además de ser respetuosa de la Justicia de la Argentina se encuentra en la fase preliminar de recoger la información que necesitemos para ir avanzando", cerró el arzobispo.
Trabajo y unión, los pedidos más recurrentes de los fieles
Aunque casi siempre los fieles que se acercan al Calvario en Semana Santa lo hacen para agradecer a Dios por distintas cuestiones personales o familiares, es cada vez más común escuchar que a las gracias se les suman pedidos concretos por situaciones que se atraviesan diariamente y son motivo de angustia o generadoras de conflictos.
En esta ocasión, muchos mendocinos se acercaron para pedir un año mejor desde diversos aspectos. Uno de ellos, que también fue mencionado por el arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini, aunque en su caso fue a un nivel más amplio, fue la unión familiar. "Es urgente la necesidad de recomponer vínculos y, como dice el Papa, en lugar de levantar muros, crear puentes", expresó Franzini.
Otro tema recurrente fue el trabajo. Muchos fieles aseguraron estar pasando una situación económica complicada porque a pesar de estar buscando empleo no lo consiguen.
"Hace cuatro años seguidos que venimos, esta vez casi no pudimos por la plata, nosotros somos de Fray Luis Beltrán, pero juntamos entre todos y pudimos venir. La situación está muy mala, en todos los aspectos, con la familia desunida", expresó angustiada María Hidalgo, quien fue con gran parte de su familia hasta el Calvario.
Por último, el fin de la violencia en la sociedad y sobre todo de los femicidios que son cada vez más recurrentes. "Venimos a pedir por las chicas que ya no están" fue una frase repetida a lo largo de la mañana del Viernes Santo.



