ver más

Ocurrió en las parroquias Sagrado Corazón, de Alvear, y San Antonio de Padua, en San Rafael. El Obispado sureño cree que los ladrones conocían con exactitud dónde estaba la plata.

Aprovecharon la distracción de los fieles en misa y robaron $30 mil en dos iglesias

J. L. Salas y G. Villatorouno_mendoza@diariouno.net.ar

SAN RAFAEL y GENERAL ALVEAR– Los delincuentes no debieron ser muy creyentes, pero sí conocían el horario de la misa y sabían dónde se guardaba el dinero de dos iglesias del Sur provincial de donde obtuvieron, en sendos robos, una suma que rondaría los $30.000. En ambos casos fueron atacadas las casas parroquiales mientras los sacerdotes no estaban. Aún no hay detenidos por los hurtos.

El golpe con el botín más cuantioso se perpetró contra la parroquia San Antonio de Padua cuando se ofrecía la celebración dominical. En ese momento, pasadas las 20 del domingo, los maleantes ingresaron a la habitación de uno de los sacerdotes y se alzaron con $20.000.

El párroco Luis Gutiérrez denunció en la Comisaría 32 que detectó el faltante del dinero luego de la habitual misa que celebró junto a otro sacerdote, quien estuvo a cargo de recibir las confesiones de los feligreses.

El dinero se encontraba en una de las viviendas que anteriormente eran utilizadas por los padres franciscanos y que ahora es ocupada por ambos religiosos encargados de la iglesia.

La casa se ubica detrás del templo de la avenida Balloffet 586 y hasta allí llegaron los ladrones, previo romper una ventana que da a un balcón. Así, entraron a la habitación del cura ayudante y desde ahí se dirigieron al dormitorio del párroco, aunque para eso necesitaron forzar la puerta.

El dinero se encontraba en un cajón y estaba destinado al pago de sueldos, a otros gastos de la parroquia y también a ayudar a los jóvenes que estudian en el seminario diocesano.

El padre José Álvarez, vocero del Obispado de San Rafael, consideró que los ladrones tenían algún tipo de información porque fueron directamente a un lugar específico y sin revolver nada. Además, adicionalmente sólo tomaron un teléfono celular que encontraron “de pasada”.

Para el sacerdote fue llamativo el hecho de que los ladrones decidieran no llevarse una bolsa que estaba a la vista con un poco de dinero recolectado en la iglesia, cuyos billetes aún estaban doblados y no habían sido contados.

Explicó que no es común que la parroquia maneje mucho dinero y que ese día contaba con esa suma porque la semana anterior se había realizado una colecta para ayudar a los jóvenes que se preparan para el sacerdocio en el seminario diocesano. A esto se sumó que también estaba ahí la plata con la ayer se iban a pagar los sueldos del personal de la parroquia.

Ante el robo sufrido, Álvarez calificó de “lamentable” el hecho y manifestó que “se tiene la sensación de que es difícil preservar los bienes”. Además dijo que “no resulta nada fácil para una parroquia reunir el dinero para todos estos gastos que hay que pagar”.

Aprovechando la caridad

El sábado, un grupo de delincuentes ingresó al predio de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de General Alvear y sustrajo $10.000 en efectivo. El dinero estaba en la habitación de un sacerdote y era fruto de colectas dominicales, donaciones de fieles y campañas solidarias. Tenía como destino, entre otras obras de caridad, el sustento del seminario en San Rafael.

El robo se produjo durante la tarde sabatina y, para pasar desapercibidos, los ladrones aprovecharon la intensa actividad que se desarrollaba en la parroquia.

La policía presume que hubo un datero que les dio información, porque los malhechores ingresaron hasta la habitación de uno de los curas y sólo forzaron el cajón del escritorio donde estaba guardado el dinero. “El lugar no es de fácil acceso. La casa está en el interior de la iglesia y llegaron hasta la habitación”, describió el principal Ariel Alcalde.

“Es evidente que existía un buen manejo de información”, añadió el oficial.

La denuncia fue radicada en la Comisaría 14 de General Alvear por el padre Marcos Gómez.

La investigación está ahora en manos de la Unidad Investigativa del departamento.

MÁS LEÍDAS