Según el ministerio, el aumento del uso de esa tecnología hizo que se registraran 1.000 hechos menos al mes. De 300 cámaras operativas que había en enero del 2016 se pasó a 1.045 en la actualidad. A fines de año habría 1.300

Afirman que el delito bajó 40% en las zonas con sistemas de videovigilancia

Por UNO

"El hecho de que se coloque una cámara de vigilancia en una zona puntual no sólo nos permite visualizar lo que sucede allí, sino que tiene un gran impacto en quienes merodean la zona. En un año y medio casi cuadruplicamos la cantidad de cámaras operativas que teníamos y eso en conjunto con el respaldo policial hicieron que bajaran 40% los hechos que se registraban en aquellos lugares", dijo con gráficos que sostienen su postura Maximiliano Jaime, director de Informática del Ministerio de Seguridad.Según los números de esa cartera, en enero del 2016 en la provincia había sólo 300 cámaras funcionando que se fueron incrementando hasta llegar en la actualidad a 1.045, con la perspectiva de que a fines de año sean 1.300 en total. En el radio que captaba esa tecnología se registraba el 46% de los delitos ocurridos en la provincia, es decir unos 2.200 sucesos mensuales aproximadamente, en su mayoría robos o hurtos simples, robos de vehículos y asaltos con armas. El aumento de esos sistemas de videovigilancia en determinadas zonas puntuales hizo que aquel porcentaje de delitos tomados por las cámaras cayera al 28%, la diferencia del 18% en que bajó la cifra de delitos significa poco más de 1.000 hechos menos."Esta baja nos muestra no sólo que las cámaras terminan ejerciendo una importante persuasión, sino también que el lugar en que se las colocó fue estratégico, de otra manera no se vería esa caída", justificó Jaime.Visualizar para disuadirDe las 1.045 cámaras actuales, el 90% son las llamadas domos (que tienen la posibilidad de girar en 360° y de acercar o alejar la imagen, y el 10% restante son fijas y apuntan siempre a un solo lugar. De acuerdo al nivel de delitos que registran y la zona en que están apostadas, se las tipifica como de mayor o menor prioridad. No es lo mismo la cantidad de delitos que puede registrar una cámara del Acceso Sur que una apostada en el microcentro. Para revisar qué ocurre ante el lente de esa tecnología están los operadores de los centros de monitoreo. En el caso del centro que funciona en el Ministerio de Seguridad, a cada policía se le asigna revisar 12 cámaras en dos monitores y de su experiencia depende que si detecta algún delito dispare la alerta al instante al 911 y se active el posterior traslado policial al lugar para que cobre sentido el hecho de tener allí la cámara.