Los trabajadores del hicieron circular dos cartas que fueron emitidas a la dirección de la institución advirtiendo que se requerían mejoras en los corrales debido a la inminente llegada del frío.
Fechadas el 25 de abril y el 12 de mayo, las misivas establecen que las cierveras se encontraban en "pésimo estado" y denuncian que los animales estaban mesclados, lastimándose con los alambres.
Advertían también que los más dominantes no estaban permitiendo comer al resto y que varios ejemplares ya sufrían de hipotermia.
