Editorial Martes, 3 de julio de 2018

Solo la plata que se votó

Los ministros se han comprometido a no gastar este año un peso más de lo que se avaló en 2017. ¿Será?

La consigna que ha vuelto a machacar la Casa Rosada es clara. No hay más plata que la que se aprobó cuando en 2017 fue votado el Presupuesto que rige desde enero.

Traducido eso quiere decir que ningún ministerio del Gobierno nacional podrá aumentar el gasto hasta que hacia fines de este año el Congreso discuta y vote el presupuesto del año que viene.

En el Presupuesto 2019 es donde quedarán marcados los vestigios de la crisis que explotó este año con la crisis cambiaria y con la situación internacional desfavorable para el país.

En una nueva reunión de coordinación del Gabinete Económico, el ministro Nicolás Dujovne y sus pares acordaron que "no habrá en ninguno de los ministerios medidas que le signifiquen al Gobierno un costo fiscal extra hasta que quede avalada la pauta de gastos del 2019", según el diario digital A24.com.

Formalmente se aclaró que se exploró cómo seguir con la baja del déficit fiscal, que se ha convertido en el talón de Aquiles de la gestión Macri.

Informalmente Dujovne habría logrado el compromiso de sus colegas ministeriales de "pisar" el gasto.

Conociendo el paño, y sabiendo cómo se manejan tradicionalmente los fondos públicos en el país, no son pocos los que se permiten dudar de esa promesa.

"Todos hemos acordado que nuestro principal objetivo hoy es el equilibrio de las cuentas públicas de la Argentina", insistió Dujov-ne.

Los ministros se habrían comprometido a acomodar todos sus programas priorizando el costo fiscal para que el Gobierno pueda cumplir con sus metas.

Una de las preguntas claves que surgieron en medio de este debate fue qué va a pasar con los subsidios.

¿Van a seguir bajando? ¿Se frenan?

El nuevo ministro de Energía, Javier Iguacel, buscó hacer buena letra y ratificó el compromiso con la baja del déficit.

"Vamos a cumplir -dijo- con las metas fiscales que nos propusimos. Queremos un sector energético competitivo, fuerte, y que no requiera subsidios del sector público, con la única excepción de la tarifa social".

La cancha es la que realmente nos va a mostrar el estado de los pingos.