Las estrías son una de las afecciones estéticas más comunes de la piel. Aparecen en forma de franjas o líneas paralelas en zonas como el abdomen, los muslos, los glúteos, los pechos y los brazos.
Si bien las estrías no representan un peligro para la salud física, suelen ser motivo de consulta dermatológica. Para entender cómo tratarlas o prevenir su avance, a continuación te brindamos todos los detalles.
¿Cuál es la diferencia entre las estrías blancas y las rojas?
Las estrías rojas son las marcas más recientes. Aparecen cuando la piel se estira de forma brusca e intensa, debido a un aumento repentino de peso, crecimiento rápido en la pubertad, embarazo o desarrollo muscular, provocando la ruptura de las fibras de colágeno y elastina en la dermis.
Estas estrías presentan un tono rojizo, violáceo o rosado. Esto se debe a que la zona aún conserva riego sanguíneo y la piel se encuentra en una etapa inflamatoria activa. En ocasiones, pueden provocar una leve picazón o tirantez.
Al haber circulación de sangre en el tejido, la piel responde de manera muy favorable a las cremas hidratantes con retinoides, rosa mosqueta, centella asiática y a tratamientos estéticos como el láser o el microneedling. Con la intervención adecuada, es posible atenuarlas de forma significativa o incluso hacerlas casi imperceptibles.
En el caso de las estrías blancas, las mismas representan la etapa madura o tardía de esta alteración cutánea. Se forman con el paso del tiempo, cuando el proceso de inflamación inicial remite y la marca se asienta definitivamente en la piel.
Las estrías blancas tienen un aspecto blanquecino, nacarado o plateado. Su color claro se debe a que los vasos sanguíneos de la zona se han contraído y la piel ha perdido la capacidad de producir melanina en ese tejido. La superficie suele sentirse ligeramente deprimida o rugosa al tacto.
En esta etapa, la estría se ha transformado en una cicatriz definitiva. Aunque eliminar de forma completa una estría blanca es prácticamente imposible, sí se puede mejorar su textura, firmeza y relieve mediante procedimientos dermatológicos más intensivos, como láseres fraccionados, peeling químico profundo o radiofrecuencia.
La clave para evitar o reducir la aparición de las estrías reside en el diagnóstico precoz. Mantener una hidratación constante mediante la ingesta de agua y la aplicación diaria de cremas emolientes mejora la elasticidad de la piel y reduce la probabilidad de rotura de las fibras. Identificar las estrías en su etapa roja permite aplicar tratamientos efectivos antes de que se conviertan en marcas cicatrizadas permanentes.
En pocas palabras
- Diferencia principal: las estrías rojas son recientes y conservan riego sanguíneo, mientras que las blancas son maduras y cicatrizadas.
- Tratamiento según tipo: las rojas responden bien a cremas y tratamientos estéticos, las blancas requieren procedimientos más intensivos.
- Prevención: la hidratación constante y el diagnóstico precoz son clave para evitar o atenuar su aparición.

