El acné es una de las afecciones cutáneas más comunes y suele desencadenarse por una combinación de exceso de sebo, acumulación de células muertas, bacterias y fluctuaciones hormonales. Aunque es habitual asociarlo a la adolescencia, afecta de manera recurrente a personas de todas las edades.
Para controlar esta condición y evitar que se sigan generando nuevos brotes de espinillas o puntos negros, es clave establecer una rutina de skincare constante y adecuada para pieles con tendencia acneica.
¿Cómo debe ser la rutina de skincare cuando tenemos brotes de acné?
El error más común al combatir el acné es lavar el rostro en exceso o utilizar jabones agresivos con la intención de "secar" la piel. Esto genera un efecto rebote, ya que la piel detecta resequedad y produce aún más grasa para compensarla.
Lo mejor es limpiar el rostro por la mañana y por la noche; también se puede optar por geles de limpieza o limpiadores espumosos sin jabón, con un pH neutro o ligeramente ácido. Se aconseja aplicar los productos con movimientos circulares suaves usando la yema de los dedos y retira con agua tibia. Evita las esponjas o cepillos abrasivos que puedan irritar o propagar las bacterias.
Saltarse la crema hidratante es otro desacierto habitual. Una piel deshidratada compromete su barrera cutánea natural, haciéndola más susceptible a infecciones e inflamaciones. Lo mejor es elegir productos con fórmulas etiquetadas como "oil-free" (libre de aceite) y "no comedogénicas" (que no obstruyen los poros). Las texturas en gel o lociones ligeras con ácido hialurónico, niacinamida o aloe vera son ideales, ya que aportan agua, calman la irritación y regulan la producción de sebo.
También se puede optar por productos que contengan los siguientes activos dermatológicos:
- Ácido salicílico (BHA): es liposoluble, lo que le permite penetrar en el interior de los poros para disolver la grasa acumulada y exfoliar suavemente.
- Peróxido de benzoilo: ayuda a reducir la presencia de la bacteria responsable del acné (Cutibacterium acnes) y disminuye la inflamación.
- Retinoides: favorecen la renovación celular, previenen la obstrucción de los poros y mejoran la textura de la piel.
La piel también debe cuidarse y protegerse del sol. La radiación ultravioleta puede empeorar las marcas de acné, provocando hiperpigmentación postinflamatoria (manchas oscuras). Además, la exposición al sol deshidrata la piel y engrosa su capa externa, lo que a mediano plazo genera más obstrucciones.
Utiliza un protector solar de amplio espectro (FPS 30 o superior) con acabado mate o toque seco, formulado específicamente para pieles mixtas o grasas. También aconsejamos cambiar con frecuencia la funda de la almohada; no reventar o pellizcar los granos; no tocarse la cara constantemente cuando las manos están sucias; retirarse siempre el maquillaje antes de irse a dormir; etc.
En pocas palabras
- Rutina de skincare: limpiar el rostro por la mañana y noche con geles o limpiadores sin jabón, pH neutro o ácido.
- Hidratación y activos: usar hidratantes oil-free, no comedogénicos, con ácido hialurónico, niacinamida o aloe vera, y considerar BHA, peróxido de benzoilo o retinoides.
- Protección y hábitos: aplicar protector solar de amplio espectro (FPS 30+) matificante, cambiar fundas de almohada y evitar tocarse o reventar los granos

