En pocas palabras
En el glaciar Taylor, ubicado en la Antártida, se encuentran las llamadas "cataratas de sangre", una corriente de agua de intenso color rojo que desemboca en un lago. Este fenómeno no es sangre, sino agua salada rica en hierro atrapada bajo el hielo que se oxida al entrar en contacto con el aire. Estudios recientes indican que este flujo proviene de un antiguo brazo de mar que quedó sepultado hace más de un millón de años.