Historias

Una maestra se jubiló después de 33 años y un pueblo de Lavalle salió a despedirla

María Laura Juri llegó muy joven a la escuela Policía Federal, en El Chilcal, y este martes se despidió. Una comunidad estuvo presente

A los 23 años, la maestra María Laura Juri llegó por primera vez a la escuela Policía Federal, en El Chilcal, Lavalle. Tenía por delante una carrera docente que recién comenzaba y una sala de jardín de infantes llena de chicos por conocer. No podía imaginar entonces que aquel lugar se convertiría en una parte tan importante de su vida, ni que, 33 años después, tendría que despedirse de las aulas con varias generaciones de una misma familia entre sus recuerdos.

Este martes, la maestra vivió ese momento. A los 57 años, después de más de tres décadas de trabajo en la escuela N° 1-308, llegó el momento de jubilarse. Pero su último día no se pareció a una jornada escolar más. La despedida se extendió mucho más allá de la sala y de los pasillos: cuando salió, la esperaba una comunidad entera que quiso acompañarla en el cierre de una etapa.

La despedida de una maestra y toda una comunidad presente

La escena tenía una explicación sencilla y profunda a la vez. En una zona rural como El Chilcal, los vínculos se construyen con el paso de los años, en el encuentro cotidiano, en las conversaciones con las familias y en la confianza que se gana acompañando a los chicos desde sus primeros pasos. María Laura fue parte de esa historia durante casi toda su vida adulta.

“Llegué con 23 años a la escuela y hoy tengo 57. Parte de mi vida la pasé ahí y parte de mi corazón quedó en ese distrito”, contó todavía emocionada por lo que había vivido.

“Llegué con 23 años a la escuela y hoy tengo 57. Parte de mi vida la pasé ahí y parte de mi corazón quedó en ese distrito”, contó.

“Llegué con 23 años a la escuela y hoy tengo 57. Parte de mi vida la pasé ahí y parte de mi corazón quedó en ese distrito”, contó.

Su trayectoria puede resumirse en una cifra, 33 años en la misma institución, pero lo que ocurrió durante ese tiempo no entra en ningún registro administrativo. María Laura vio crecer a sus alumnos, los acompañó en sus primeros aprendizajes y, con el correr de las décadas, comenzó a recibir en su sala a los hijos de aquellos mismos chicos que alguna vez se sentaron frente a ella.

La historia se repitió hasta convertirse en una marca de su carrera: dos generaciones pasaron por sus manos. Los niños que había recibido en el jardín regresaron años después como madres y padres, esta vez llevando a sus propios hijos para que comenzaran el mismo recorrido.

La maestra y sus dos generaciones de alumnos

Este martes, esa continuidad se hizo especialmente visible. Algunos de aquellos alumnos ya tienen 38 años y volvieron a la escuela para compartir un desayuno con María Laura y sus hijos, que hoy también están en su sala. Entre anécdotas y recuerdos, la mañana se convirtió en una oportunidad para mirar hacia atrás y reconocer todo lo que había sucedido desde aquel primer día.

La escuela Policía Federal, de turno único, fue durante más de tres décadas su lugar de trabajo, pero también un espacio de pertenencia. María Laura destacó el vínculo con sus compañeras, el equipo docente y la conducción de la institución, a cargo de una directora que asumió este año y a quien describió con mucho afecto. En ese ámbito, dijo, se trabaja con armonía y con un acompañamiento recíproco entre la escuela y las familias.

La escuela Policía Federal, de turno único, fue durante más de tres décadas su lugar de trabajo.

La escuela Policía Federal, de turno único, fue durante más de tres décadas su lugar de trabajo.

Ese cariño quedó a la vista cuando terminó la jornada. Afuera del establecimiento, sus familiares y vecinos la esperaban para despedirla. La comunidad había organizado un recibimiento que transformó el final de su último día laboral en un reconocimiento colectivo.

María Laura no ocultó lo que significó para ella. Después de tantos años de compartir la vida cotidiana con las familias de El Chilcal, encontrarse con todos allí, esperándola, fue una manera de comprobar que el vínculo construido durante su carrera iba mucho más allá de las obligaciones de su profesión.

"El cariño no entiende de despedidas"

“Las etapas terminan, pero el cariño no entiende de despedidas”, les dijo. Y enseguida dejó en claro que jubilarse no significaba desaparecer de la vida de quienes la acompañaron durante tantos años.

Su compromiso con la comunidad también se expresa fuera del aula. Junto con su hermana Valeria, participa en distintas acciones solidarias y sociales, una tarea que quiere continuar aun después de retirarse de la docencia. Porque, aunque este martes haya cerrado una etapa profesional, su relación con las familias del distrito no depende de un horario escolar.

Las cartas de despedida de alumnos y padres.

Las cartas de despedida de alumnos y padres. "Un día inolvidable", dijo.

A lo largo de su carrera, además, fue distinguida como docente del año, un reconocimiento a su labor que se suma a los recuerdos que hoy conserva de la escuela. Sin embargo, al hablar de su despedida, María Laura vuelve una y otra vez a las personas, a los chicos que tuvo en su sala, a los padres que regresaron con sus hijos y a quienes decidieron esperarla en la puerta para decirle adiós.

A lo largo de su carrera, además, fue distinguida como docente del año, un reconocimiento a su labor que se suma a los recuerdos que hoy conserva de la escuela.

A lo largo de su carrera, además, fue distinguida como docente del año, un reconocimiento a su labor que se suma a los recuerdos que hoy conserva de la escuela.

En una profesión en la que muchas veces el resultado del trabajo se descubre con el paso del tiempo, ella pudo verlo de cerca. Los niños que acompañó en sus primeros años de vida crecieron, formaron sus propias familias y confiaron en ella para que sus hijos también comenzaran allí su camino educativo.

Ahora vendrá otra etapa, con nuevos tiempos y otras rutinas. Pero hay algo que no cambia: el lugar que ocupa en la memoria de las familias de El Chilcal.

En pocas palabras

  • Jubilación docente: María Laura Juri se retiró después de 33 años en la escuela Policía Federal de El Chilcal, Lavalle.
  • Doble generación: enseñó a alumnos que hoy son padres de sus actuales estudiantes, marcando una continuidad.
  • Comunidad presente: fue despedida por alumnos, familias y vecinos, evidenciando el fuerte vínculo construido.
Resumen generado por Thinkindot AI