A casi todas las personas les ha pasado alguna vez de estar concentradas y de repente percibir algo en el entorno que las hace levantar la vista: alguien tiene la mirada clavada en ellas. Sin embargo, esto no es un sexto sentido o una habilidad extrasensorial, sino que para la ciencia es un fenómeno neurológico y evolutivo.
Sentir que nos observan no es un sexto sentido: la ciencia encontró respuestas a este fenómeno
Muchos se han sentido observados en algún momento creyendo que alguien los sigue o tienen un sexto sentido. Pero la ciencia explicó qué pasa realmente

Sentir que nos observan no es un sexto sentido, sino un fenómeno conocido como "percepción de la mirada"
A diferencia de la mayoría de los animales, en los cuales la pupila ocupa casi la totalidad del globo ocular para ocultar sus intenciones, los humanos tienen la parte blanca del ojo grande y clara. Este contraste blanco facilita entender con precisión hacia dónde mira otra persona favoreciendo la comunicación no verbal y la socialización.
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Además, existe una fuerte razón evolutiva vinculada con la supervivencia. Ante la incertidumbre, el cerebro humano tiende a ser precavido y asume que la otra persona nos está mirando. Pues una mirada directa puede indicar una amenaza o un intento de dominar, por lo que presuponer que alguien nos observa funciona como un mecanismo de defensa eficiente.
De hecho, la psicología explica que influyen dos sesgos fundamentales. Por un lado, se le da lugar a una profecía autocumplida, ya que el movimiento instintivo de girar la cabeza hacia donde sospechamos que proviene la mirada suele hacer que la otra persona nos mire en ese preciso momento.
Por otro lado, se pone en acción el sesgo de confirmación, mediante el cual recordamos únicamente aquellas ocasiones en que atrapamos a alguien mirándonos y olvidamos los momentos en que fallamos. Así, la inquietante sensación de sentir los ojos ajenos encima no es magia, sino la combinación de biología y psicología.