Norma Ortubia, la esposa del Chacal de la Cuarta, detenida este martes por más de 30 años de violaciones a su hija Cecilia, cometidas por su esposo, estuvo en la mira de la Justicia en mayo 2009 cuando el mundo entero supo del dramático caso mendocino.
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Sin embargo, el entonces carácter de prescriptibles de las leyes que penan los delitos sexuales y el hecho de no haber sido denunciada por la víctima fueron determinantes para que Ortubia, quien se desempeñaba como notificadora del Poder Judicial, nunca fuera imputada ni detenida por no denunciar al esposo y agresor sexual.
Hoy, 11 años después, la Justicia penal sí puede reprocharle esa conducta omisiva, incluso mandándola a la cárcel, ya que los delitos contra la integridad sexual son imprescriptibles.
Aquel investigador
Hoy Marcelo Gutiérrez del Barrio es juez penal de sentencia, pero a comienzos de 2009 era fiscal investigador en Capital. Un día de mayo, la jueza de Familia Elsa Galera le advirtió de la existencia de un caso gravísimo que estaba en su despacho pero que encerraba décadas de violaciones: el caso de Cecilia Lucero, quien aseguraba que su padre la había sometido sexualmente durante muchos varios años y que como consecuencia de esas vejaciones había dado a luz a siete hijos, de entre 20 años y 3 años.
La casa familiar de calle Patricias Mendocinas 3000 de Ciudad era el escenario de todo ese drama.
Recuerda Gutiérrez del Barrio cuando recibió el testimonio de Cecilia Lucero, quien llegó a su despacho tribunalicio acompañada por la madre: Norma Ortubia. "Era una mujer devastada".
También explica que por imperio de la ley sobre delitos sexuales Cecilia Lucero debía radicar la denuncia, caso contrario no se abriría investigación alguna porque así está establecido en los delitos de instancia privada, como las violaciones. “Nunca denunció a la madre”, recuerda el magistrado.
Rápidamente Gutiérrez del Barrio ordenó la detención de Armando Lucero, El Chacal de la Cuarta, y la extracción de sangre para los estudios de ADN. Semanas después, esos estudios de laboratorio sirvieron para confirmar que los 7 hijos de la mujer también eran del Chacal. La denuncia cerraba perfectamente y la suerte de Lucero quedaría echada, listo para ser juzgado y condenado.
¿Sabía Ortubia de tantos años de vejaciones en su propia casa y no hizo nada para poner fin al calvario de su propia hija? La idea sobrevoló la investigación de Gutiérrez del Barrio, pero siempre chocó con una limitación: Cecilia nunca declaró nada que complicara a la madre. Ni un indicio. De hecho, la acusó recién nueve años después: en 2018 cuando se presentó en la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual.
