La inmensidad de la Patagonia esconde por estos días una amenaza tan silenciosa como implacable. Lejos de las postales turísticas de lagos cristalinos y montañas nevadas, los campos de las provincias de Río Negro, Chubut y Santa Cruz atraviesan momentos de máxima tensión a raíz del avance descontrolado de un insecto que parece sacada de una película de ciencia ficción: la tucura sapo (Bufonacris claraziana).
Esta plaga nativa no vuela, pero su robusta morfología y su voracidad compensan con creces cualquier falta de alas. Durante los periodos de altas temperaturas y explosión demográfica, estos ejemplares se nuclean en gigantescas agrupaciones conocidas popularmente como "mangas", las cuales avanzan caminando a paso firme y arrasan de manera literal con todo lo que encuentran a su paso.
Una plaga que impacta en el bolsillo y en la producción
El verdadero trasfondo de esta problemática no es solo ecológico, sino profundamente socioeconómico. La destrucción masiva de las pasturas naturales golpea de lleno a la economía regional, afectando de forma directa a los pequeños y medianos productores ovinos y bovinos de la Patagonia.
Sin su principal fuente de alimento forrajero en los campos, el ganado sufre drásticas pérdidas de peso y merma en su rendimiento, obligando a los estancieros a incurrir en gastos extraordinarios y muchas veces impagables para comprar alimento suplementario.
"Cuando la manga pasa, el campo queda desértico; no queda un solo brizna de pasto verde para los animales", advierten con preocupación desde el sector rural.
El SENASA en permanente alerta
Ante este panorama desalentador, las autoridades mantienen activas los radares fitosanitarios y redobla los pedidos de monitoreo constante en las zonas afectadas.
Los especialistas señalan que factores climáticos como las prolongadas sequías y las alteraciones en el régimen de lluvias favorecen la supervivencia de las ninfas, acelerando los ciclos biológicos de la especie.
De acuerdo con los comunicados oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), se insta a los pobladores y productores a reportar de inmediato cualquier foco y a intensificar el monitoreo temprano, clave para mitigar el impacto antes de que el daño en los campos patagónicos se vuelva irreversible.
En pocas palabras
- Alerta Patagonia: avanza una plaga de tucuras que destruye campos y afecta la economía regional.
- Impacto económico: la voracidad del insecto arrasa pasturas, provocando pérdidas de peso en el ganado y gastos adicionales para productores.
- Monitoreo oficial: el SENASA y especialistas evalúan estrategias de control ante el avance de la plaga, influenciado por factores climáticos.


