La salud de Mendoza en tiempos de Covid-19

¿Si esta pandemia hubiera ocurrido a finales del 2015, cómo hubiera encontrado al sistema sanitario mendocino?

Cuando dicen que el cemento no se come, tienen razón. No se come, pero dignifica e iguala.

En el 2015 el sistema público de salud de Mendoza estaba prácticamente abandonado. La mayoría de los hospitales y centros de salud tenían su infraestructura deteriorada, con escasez de insumos y con equipamientos médicos antiguos, rotos u obsoletos. Lo mismo sucedía con las ambulancias y las unidades de traslado.

Para ser más didáctica, si alguien tenía un accidente en San Rafael en 2015, debía esperar un tiempo prolongado a que llegara la única ambulancia a buscarlo y al llegar a la guardia, si el paciente requería la colocación de suero o un analgésico, debía esperar que algún familiar fuera a comprar estos insumos a alguna farmacia cercana. Pero además, las calderas del Schestakow estaban rotas; en el Hospital Central, no funcionaban los ascensores, y así, innumerables ejemplos de años de ausencia del Estado en un tema tan sensible como la salud pública.

Fue la gestión de Alfredo Cornejo la que hizo frente a esta situación que se replicaba en todos los efectores de salud de la provincia, priorizando la inversión en infraestructura y en insumos. En cuatro años, se construyeron, refuncionalizaron y se ampliaron centros de salud y hospitales de toda la provincia, a la vez que se dotó de equipamiento de última generación a los centros asistenciales.

En el Notti, en menos de cuatro años se invirtieron más 100 millones de pesos, en infraestructura y equipamiento, se incrementaron servicios y tecnología médica. El Schestakow, cuenta hoy con 6 mil metros cuadrados nuevos y 3 mil refuncionalizados. El Lagomaggiore, podrá contar próximamente con una Maternidad modelo. En el Perrupato, de San Martín, se sumaron 8.000 metros cuadrados que incluyen el área de rehabilitación y 22 consultorios externos. Se hicieron refacciones en la guardia, consultorios externos, quirófanos y guardería del Hospital Central, lo que permitirá que se transforme en el principal centro de atención Covid-19. Son sólo algunos ejemplos, a los que se suman otros centros como el Scaravelli, de Tunuyán; o el Tagarelli, de Eugenio Bustos.

Al finalizar su gestión, se incorporaron al sistema público más de 59 mil metros cuadrados nuevos de infraestructura sanitaria, entre los que se cuentan 8 centros de salud completamente nuevos.

Hoy, para enfrentar a la pandemia, Mendoza tiene un sector público fortalecido en materia de salud. A los 59000 m2 nuevos de infraestructura sanitaria, equipada para brindar una mejor atención en todas las regiones de la provincia, se suman 26 ambulancias y vehículos 4x4 para las zonas inhóspitas, sin olvidar el helicóptero sanitario que también fue incorporado en estos últimos cuatro años de gobierno. También cuenta con laboratorios equipados con la tecnología necesaria para realizar los test de COVID -19, lo que acelera el tiempo de diagnóstico de la enfermedad y el pronto tratamiento.

Todo esto da muestras cabales de lo que fue el gobierno de Alfredo Cornejo. Y la forma en que la provincia se paró frente a esta crisis desatada por la pandemia, demuestra la buena gestión de Rodolfo Suarez que en tiempos impensados, en un escenario imposible de imaginar hace pocos meses atrás, ha demostrado capacidad de gestión, celeridad en la toma de decisiones y certezas en el manejo de la situación, poniendo en primer lugar la salud de los mendocinos para que todos, en cada rincón de la provincia, sientan que el Estado está presente. Porque priorizar la salud, en infraestructura, calidad de servicios y de recursos humanos, iguala al que no tiene cobertura social con aquel que la tiene.

Seguramente falta mucho por mejorar, pero viendo en perspectiva, estamos mejor preparados para enfrentar esta pandemia que otras provincias argentinas.

Mendoza se anticipó, tomó muchas de las medidas sanitarias antes que otras jurisdicciones del país, incluso que Nación. Mendoza tiene reactivos para realizar testeos, unidades centinelas en diferentes puntos de la provincia para detectar cualquier brote que pudiera ocurrir. Este gobierno logró, desde el inicio de la pandemia a la actualidad, que no haya circulación viral sostenida en la comunidad, capacitó y equipó al personal de salud, elaboró protocolos para cada actividad, hizo todo lo que tenía que hacer para generar las condiciones que nos permiten hoy, habilitar la gran mayoría de las actividades de la provincia.

De allí la necesidad de resaltar y defender las buenas gestiones, porque si todo esto hubiera pasado en 2015, el resultado, seguramente, no hubiera sido el mismo.