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Bomberos de Tupungato, Defensa Civil y la Policía la buscaron por ese lapso cuando sus padres denunciaron su desaparición. Pero la pequeña les tenía reservada una sorpresa.

Una nena de seis años tuvo en vilo a la policía durante dos horas por una picardía

Por Julio Luzuriaga

TUPUNGATO – Una niña de 6 años decidió jugar a las escondidas y mantuvo en vilo durante casi dos horas a la Policía, Bomberos, Defensa Civil y a sus padres. Tras la intensa búsqueda la hallaron debajo de unas mantas en el interior de una carpa. La familia de la menor, oriunda de Godoy Cruz, había elegido el camping municipal de El Peral para pasar unos días de “relax” en estas vacaciones.

“Piedra libre para la nena” podría llevar como título esta historia con final feliz que ocurrió el martes dentro de un camping de la Capital de la Nuez.

Sin buscarlo una pequeña de tan sólo 6 años movilizó a la Policía, Bomberos, Defensa Civil y su propia familia y los mantuvo en vilo durante casi 120 minutos.

El hecho se registró cerca de las 17, en el camping municipal de El Peral por cuyo interior corren las aguas de un arroyo.

Por la tarde los padres de la menor, de quien no trascendió identidad, advirtieron que la niña no estaba en el lugar donde acampaban.

Con el paso de los minutos y merced a que no aparecía pese a los insistentes llamados, la desesperación se apoderó de ellos y decidieron dar parte a la Policía. A las tareas se sumó personal de Bomberos y de Defensa Civil de la comuna local.

Con el paso del tiempo la tensión ganó espacio entre los brigadistas y la familia de la menor. La sola idea de que podría haber caído a las aguas del arroyo crispó los nervios de quienes formaron parte de la búsqueda.

A poco de cumplir dos horas de trabajo en la que revisaron cada rincón del camping y el arroyo sin obtener resultados, la encontraron sana y salva dentro de la carpa de su familia. La traviesa estaba escondida debajo de un colchón y unas mantas.

Todo se debió a que la pequeña había decidido, unilateralmente, jugar a las escondidas y vaya si encontró un buen lugar donde ocultarse.

Afortunadamente la chiquillada tuvo un final feliz e indirectamente puso a prueba la reacción de los equipos profesionales dedicados a la seguridad y salvamento de personas que tuvieron una tarde más que agitada.

Además el hecho se convirtió en un llamado de advertencia para la atención que los mayores deben prestar a los más chicos más que nada cuando se encuentran en lugares abiertos y expuestos a potenciales riesgos.

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