Por Rosana [email protected]
Roberto Gil (33) cursa el 6º año de la carrera de Teología en La Plata y prevé ordenarse como sacerdote a fin de año. Desde el viernes nadie conoce su paradero. Sus padres viajaron a buscarlo.
Un seminarista mendocino desapareció hace cinco días en Buenos Aires
Un seminarista mendocino de 33 años, quien cursa el 6º de la carrera de Teología en La Plata y va a oficiarse como sacerdote a fin de año, está desaparecido desde el viernes pasado cuando cortó todo contacto con su familia.
Desesperados, sus padres viajaron a Buenos Aires, pero encontraron su departamento vacío y confirmaron que nadie de su entorno lo ha visto desde el fin de semana y que tampoco se presentó a una misa en la que iba a colaborar el sábado. De inmediato radicaron la denuncia de averiguación de paradero en una comisaría bonaerense.
Roberto Marcelo Gil es descripto por sus compañeros y familiares como un muchacho muy responsable y dedicado, que se esmeraba por obtener las mejores calificaciones en su carrera de Teología, que estaba a punto de concluir a fin de año, para luego cumplir su sueño de oficiarse sacerdote.
El mendocino vivía en el partido bonaerense de San Martín, pero también tenía su habitación en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, de La Plata, ya que tenía un activa colaboración con esa diósesis y de hecho dictaba catequesis allí.
El mendocino se comunicó con su madre el jueves pasado y se presentó al día siguiente a dictar clases en el colegio en el que trabaja. Pero desde entonces nadie supo nada sobre su paradero.
“La última vez que habló con su madre fue el jueves y le contó que estaba yendo a cambiar dinero para hacer algunas compras. Pero al día siguiente ya no contestó el teléfono y fue imposible dar con él. Ayer los padres llegaron a su departamento y estaba vacío, pero en perfecto estado. No había señales que indicaran que hubieran entrado a robarle, pero faltaban su billetera y su celular. Esto es muy extraño porque él es muy responsable y cada vez que tenía que hacer un viaje lo comunicaba a su familia o a la iglesia en la que colaboraba”, aseguró ayer Mario Sosa, cuñado de Roberto.
La misma imagen del seminarista tiene uno de sus compañeros con quien cursaba el sexto año de la carrera de Teología: “Es muy extraña su desaparición porque como él trabajaba con la pastoral siempre les contaba a los sacerdotes de su iglesia de La Plata si iba a hacer algún retiro espiritual o algún viaje por trabajo. Pero ellos no saben nada y de hecho, preocupados porque no fue a la misa del sábado, se comunicaron con la familia y con la gente de la facultad, pero nadie lo ha visto el fin de semana”, confirmó Erasmo Reyes en comunicación con Diario UNO.
Según el amigo de Gil, cuando entraron en su departamento con la policía, encontraron el comprobante del banco, donde constaba que había retirado una exigua suma de dinero, pero en su casa no se encontró la mercadería que supuestamente iba a comprar.
Todo el entorno del seminarista mendocino descarta que él pueda tener una relación afectiva y haya desaparecido por voluntad propia. “El estaba muy seguro del camino que había elegido y por eso practicaba el celibato, convencido. Si hubiera tenido alguna duda o se hubiera relacionado con alguien habría dejado todo. Es una persona muy estructurada, reservada y consecuente con lo que piensa”, concluyó Reyes.



