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Los psicólogos que entrevistaron a familiares y allegados detectaron que algunos de ellos interrumpían su relato y evitaban dar más información.
Según pericias, alguien del entorno de Johana Chacón escondería datos
El silencio cómplice de quienes pueden saber dónde esta Johana ha funcionado para conformar un círculo que parece no tener fisuras. Eso quizá podría explicar por qué los pesquisas que buscan dar con la chica de Tres de Mayo aún no encuentran ninguna pista, ni tan siquiera un indicio que los lleve a dar con ella.
Los investigadores que la buscan ya entrevistaron a todo su entorno: su padre y sus hermanos, la familia Curallanca, con quienes vivía; sus amigas y compañeras del colegio, un supuesto novio de San Juan y hasta al colectivero que todos los días la llevaba de la escuela a su casa, pero nadie dijo saber dónde puede estar la adolescente, quien fue vista por última vez el pasado 4. La causa ya acumula 400 fojas, pero nada de lo que figura en esas hojas ha redundado en información para llegar hasta Johana.
Con el presentimiento de que algunos de los allegados a la joven podrían estar mintiendo o quizás ocultando algo de información sobre lo que pudo pasarle, Claudia Ríos, la fiscal de la causa, ordenó realizarles pericias psicológicas a los más cercanos. Estos resultados se conocerán mañana, pero ayer trascendió que los profesionales habrían detectado que algunos de los relatos se interrumpían, algo que suele ocurrir cuando se oculta información. Esto será lo que deberá analizar Ríos cuando conozca en detalle el informe de esas pericias y quizás entonces tome alguna decisión en función de ellas.
En tanto, este fin de semana, sin descartar ninguna hipótesis se reincidió en la búsqueda en la zona en la que vivía. “La hemos buscado otra vez en la finca en donde vive la familia Curallanca y en los alrededores. Se recorrió toda la zona con el helicóptero de la Policía e incluso se emplearon unos perros entrenados para detectar huesos humanos y se revisaron pozos sépticos, pero no se logró encontrar nada de ella. Los efectivos de Lavalle han entrevistado hasta a los tomeros y a gente de Irrigación que recorre a diario los canales y cauces de la zona, por si aparecía en algún canal de riego, pero ellos tampoco pudieron aportar nada”, se sinceró ayer uno de los investigadores abocados a dar con la chica.También trascendió que por día ingresan decenas de llamadas de personas tentadas por la recompensa de $10.000 ofrecida por el Ministerio de Seguridad. Algunas aseguraron haberla visto en prostíbulos de la zona y otras apuntan a que estaría en San Juan.
Pero luego de haberse chequeado cada lugar aportado por los autores de esas llamadas no se encontró nada que indicara que allí pudo haber estado la adolescente.



