El juez de instrucción Pablo Peñasco resolvió procesar a la mujer policía y al taxista por el robo a Cambio Santiago, en tanto que dictó el sobreseimiento de Luis Bonfanti, el empleado de la sucrusal cambiaria de San Rafael. De esat forma, ambos sospechosos, Gabriela Rodríguez (la ahora ex mujer policía) y el taxista Marcelo Rodríguez, continuarán detenidos en la Penitenciaría.
De esta forma, el magistrado se decidió por la hipótesis del robo y no por la de la defraudación, ya que en un principio, a raíz de que las declaraciones de Bonfanti y de la mujer policía eran distintas (el gerente siempre dijo que fue un robo y que nada tuvo que ver y la mujer habló de un acuerdo entre las partes) el juez había iniciado la investigación con imputaciones alternativas hasta tener más elementos para decidir.
Peñasco señaló hoy que el juzgado ha optado por la hipótesis del robo agravado y ha descartado la de la defraudación, esto significa que el empleado de la casa de cambio ha sido sobreseído. Esta postura puede ser objeto de una apelación y seguramente los defensores así lo harán, el motivo de esta postura es en primer lugar se consideró la posibilidad de la defraudación primero por lo extraño del relato del empleado en cuanto a la trayectoria cumplida desde donde fue abordado hasta el lugar donde estaba el dinero, hablamos del microcentro, transita mucha gente; era sospechosos que no pidiera auxilio".
Peñasco agregó que "la sospecha se vio reforzada por la declaración de un funcionario policial que custodiaba la Casa de Cambio que había visto que en la mañana anterior al hecho la coimputada había tenido una conversación personal con el otro empleado". Esos motivos y otros dieron lugar a las sospechas iniciales del acuerdo.
La indagatoria de la mujer terminó jugando a favor del empleado, ya que pese a que lo involucró, no pudo sostenerlo con elementos convincentes para el juez. La diferencia entre la defraudación y el robo agravado es que el primero es excarcelable y en el segundo ese beneficio es mucho más complicado de conseguir.
Cabe resaltar que tanto las imputaciones como procesamientos no significan la culpabilidad de nadie, certeza que recién se tendrña con una sentencia firme.



