Alfredo Guevara, abogado de la causa de Franco Díaz (19), quien fue asesinado por una bala policial en la madrugada del 5 de mayo pasado en Godoy Cruz, pidió la prisión preventiva al Juez de Garantía para que el auxiliar Walter García, sospechado de haber disparado, no salga en libertad. Para la familia de Franco no quedan dudas que él fue quien disparó.
Lo hizo el abogado de al familia. Walter García está acusado del homicidio, cometido en una fiesta de cumpleaños en Godoy Cruz.
Pidieron prisión preventiva para el policía acusado de matar a Franco Díaz
Luego de la reconstrucción en la madrugada del sábado 16 de junio para el abogado querellante, Alfredo Guevara, no quedan dudas que el policía Walter García fue quien disparó y mató a Franco.
“Hay seis testigos que dicen que lo vieron apuntar directamente hacia la puerta donde estaba Franco. Para mí no queda ninguna duda que fue García, pero lo quieren salvar”, indicó a diariouno.com.ar Guevara.
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“Guillermo, el chico dueño de la casa donde se hizo la fiesta, declaró cuatro veces y en todas cambió las versiones, al igual que un testigo de identidad reservada quien terminó por decir que fue otro el efectivo que había disparado, pero su relato no coincide con el resto de los testigos”, agregó el abogado.
García en su declaración dijo que él había disparado hacia arriba para calmar la pelea que había entre casi 100 chicos y varios policías que dispararon sus Itakas con posta de goma, pero por cómo impactó el tiro en Franco, está comprobado que la trayectoria de la bala fue directo al joven muerto.
La noche que murió FrancoFranco Díaz fue a una fiesta el viernes 4 de mayo a la casa de su amigo Guillermo, en la esquina de Groussac y Olaya Pescara de Tomba, para festejar un cumpleaños. Tenía 19 años y había llegado a Mendoza hacía dos semanas, luego de pasar dos meses en Chile con su hermana y su madre.
La fiesta fue interrumpida por policías luego que los vecinos llamaron al 911 por ruidos molestos. Cerca de las 2.30 del sábado se armó una guerra campal entre más de 100 chicos de la fiesta y al menos 11 policías que disparaban postas de goma.
Allí una bala calibre 9 milímetros, que presuntamente disparó un policía, mató a Franco. El plomo no fue peritado porque después de traspasar la cabeza del chico se incrustó en el pómulo de Johana Flores, quien estaba detrás del joven.