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Los dos jóvenes se abstuvieron de declarar y fueron enviados a la Penitenciaría de San Rafael. Se mandaron a analizar elementos secuestrados para intentar hallar ADN.

Pasaron a la cárcel los detenidos por el crimen de la embarazada degollada en Malargüe

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Abel Lucero, el marido de la embarazada asesinada en Malargüe se abstuvo ayer de declarar y fue enviado, junto con un amigo también detenido, a la Penitenciaría de esta ciudad.

Lucero está imputado por homicidio agravado, en tanto que el otro joven allegado a él lo está por encubrimiento agravado, de acuerdo a lo informado por fuentes judiciales.

Ambos están siendo investigados en el marco de la causa por la muerte de Mabel Marcusi, de 19 años, con un embarazo en gestación de 8 meses, que presentaba un fuerte golpe en la cabeza y una herida punzocortante en el cuello. La joven estaba muy golpeada y creen que murió como consecuencia de esas agresiones. El cuerpo estaba tendido en una cama boca abajo.

En el lugar donde Marcusi fue hallada sin vida encontraron también un cuchillo de cocina, que habría sido el arma con la que le cortaron el cuello, y un palo de madera que tendría algunas manchas, por lo que junto a los cuchillos incautados fueron enviados para someterlos a los análisis pertinentes para determinar si tienen o no sangre y de quién es.

Los dos detenidos fueron trasladados desde Malargüe a primera hora de la mañana y arribaron poco después de las 11 a los tribunales sanrafaelinos, donde fueron puestos a disposición del juez de instrucción Pablo Peñasco, que tras recibir y analizar las actuaciones que constan hasta ahora en el expediente y esperar a que los defendidos tomaran contacto con sus abogados, se sentó frente a ellos.

Fue allí que ambos imputados decidieron abstenerse de declarar, derecho que les da la ley. Dependiendo de la estrategia de cada uno de sus abogados, en los próximos días podrían decidir declarar si así lo estiman conveniente.

Donde sí declararon ambos fue en Investigaciones de Malargüe, declaraciones agregadas a la causa. En el Segundo Juzgado de Instrucción se cumplió con el acto de hacerles saber sus derechos y las pruebas en su contra.

Luego de eso el magistrado ordenó que sean enviados a la cárcel de San Rafael mientras la causa prosigue su ritmo. Serán los análisis genéticos los que determinen seguramente el destino de la misma y la suerte de los dos imputados, inocentes hasta que se pruebe lo contrario en un juicio.

Según el cuerpo médico forense, la muerte de Marcusi ocurrió entre las dos y las seis de la mañana del domingo en una vivienda del paraje La Junta.

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