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El comerciante de 62 años se entregó a la policía con el arma que les habría quitado a los ladrones y alegando legítima defensa. El hombre fue asaltado varias veces desde 2009.
Mató a un ladrón en un asalto a su almacén de Palmira y quedó preso
Un joven de 20 años ingresó al hospital Perrupato con un balazo en la zona del tórax (todavía debe establecerse si la bala ingresó por el pecho o por la espalda) y murió más tarde. Otro muchacho de 18 años llegó a un centro de salud con un balazo en la pierna derecha y fue trasladado al Hospital Central. Finalmente, el dueño de un negocio se presentó espontáneamente en la Fiscalía, entregó un revólver calibre 38 largo y dijo ser el autor de los disparos que hirieron a ambos jóvenes cuando intentó repeler un asalto.
Las actuaciones judiciales resumen fríamente: Emanuel Dante Giménez, 20 años, fallecido. Ramón Ibáñez, 18 años, herida de bala en la pierna derecha. Rubén Ocampo, 62 años, detenido.
Esta trágica historia tiene un prólogo, un prefacio que anunciaba este final. El 30 de diciembre de 2009, hace casi 21 meses, este medio entrevistaba a vecinos de esa esquina, la del cruce de Correo de Comercio y Pouget, al borde de las vías del tren.
“La semana pasada vinieron con una pistola, una 9 milímetros. Esta vez tenían una 22. Siempre son los mismos pibes”, había contado una asustada e indignada una vecina, recordando los asaltos que había sufrido en esa última semana del año el almacén de Rubén Ocampo.
Después se sucedieron otros. Al menos una decena, entre robos y atracos a mano armada. Hasta que finalmente llegó la noche de este sábado, cuando se iba a escribir el último y más sangriento capítulo de la historia, que todavía no está reconstruida oficialmente, sino con retazos de los dichos de testigos y de personas cercanas a la causa.
Eran las 23. Ocampo estaba por cerrar su negocio. Acomodaba algunos cajones de gaseosas. El hombre escuchó que había un par de motos que rondaban la esquina y se preocupó. La cantidad de delitos sufridos le había dado cierta experiencia.
Un joven ingresó al local. Otros, en un número que él no pudo precisar, quedaron afuera. “El que entró sacó un arma y lo amenazó. Él forcejeó y le casó el revólver. Mientras el ladrón escapaba, desde afuera comenzaron a disparar hacia el negocio. Ocampo, sin experiencia en el uso de armas, comenzó a gatillar para defenderse”.
La secuencia fue contada así por el abogado Francisco Biondolillo, defensor del comerciante, mientras esperaba ayer al mediodía que el fiscal Martín Scattareggi firmara la prisión preventiva y determinara el lugar de detención de Rubén Ocampo, quien unas horas antes se había presentado por su cuenta en la dependencia judicial. “Mi cliente se abstuvo de declarar”, aclaró el abogado, aunque trascendió que el hombre entregó el arma con la que había efectuado los disparos.
A las 23, en la puerta del negocio y en medio de la balacera, habían caído heridos Emanuel Dante Giménez (20) y Ramón Ibáñez (18), ambos domiciliados en Palmira.
Un patrullero interceptó minutos después un auto que llevaba a Giménez hacia el Hospital Perrupato. Hacia allí lo escoltaron, pero el paciente falleció como consecuencia de la herida de un proyectil que le perforó el tórax. “Todavía se espera que los forenses determinen por dónde ingresó la bala y se pueda establecer si el fallecido estaba de frente o de espalda con respecto a quien le disparó”, dijo ayer una fuente policial. El dato no es menor, ya que ese detalle puede favorecer o complicar la estrategia de la defensa, que pretende que el caso se califique como homicidio en legítima defensa y que se le otorgue al imputado el beneficio de la prisión domiciliaria.
En tanto, Ramón Ibáñez ingresó al Centro de Salud Nº76 con un disparo en la pierna derecha. Inmediatamente se presentó allí un patrullero y acompañó su traslado hasta el Hospital Central, donde quedó internado. “El herido reconoció que había sido herido cuando intentaban asaltar el almacén del barrio Belgrano”, contó la misma fuente policial.
Hace 21 meses un vecino de Ocampo contó: “Lo agarraron de punto. Hace unas noches atrás se le metió un grupo de pibes, uno de ellos armado con una pistola 9 milímetros, y le sacaron toda la plata y algo de mercadería. Ayer al mediodía (martes 28 de diciembre de 2009) dos adolescentes, esta vez con un revólver 22, quisieron hacer lo mismo, pero logramos que se fueran”..
Sin saberlo, estaba anunciando este final.



