Por Javier [email protected]
Las familias son blanco de asaltantes que actúan en banda, armados, organizados y generalmente durante la noche.
Las "entraderas" en las viviendas resurgen como una efectiva modalidad delictiva
Las entraderas o robos en ingresos a viviendas vuelven a ser noticia. Esta peculiar forma de delito, aunque no es actual, se reitera cíclicamente en todo el territorio, sumándose al habitual combo de crímenes producidos por la inseguridad. Mendoza, que acumula en su historia varios capítulos emblemáticos, durante la semana pasada sufrió tres nuevos casos. Dos golpes fueron en Luján y el tercero, en Capital. En julio se registraron cuatro asaltos similares.
Según explicó la Policía sobre las particularidades típicas de esta modalidad de robo, la mayoría de las veces, los asaltantes actúan en banda y armados. Los más afectados son los habitantes de viviendas equipadas de una amplia variedad de electrodomésticos y principalmente de un auto, que utilizan para huir.
Los malhechores, lejos de ser oportunistas, trabajan en base a un plan definido y un sistema bastante razonado, que implica vigilancia y un estudio previo sobre la familia. El análisis incluye datos como rutinas, horarios de entradas y salidas, cantidad de miembros, movimientos bancarios, últimas adquisiciones y cualquier otro que pueda servir para cometer el golpe deseado.
Una vez investigados todos los movimientos, esperan la ocasión oportuna e irrumpen sobre sus víctimas. Por lo general lo hacen al anochecer, entre las 21 y las 23, o bien a la madrugada. El común denominador indica que ingresan forzando y encañonando a uno de los miembros que llega o sale de la vivienda, para trasladarlo desde la calle hacia el interior de la casa.
Para Alejandro Gil, secretario de Relaciones con la Comunidad, esta forma violenta de ingreso suele ser sólo una de las maneras con las que se desenvuelve el delito. “En otros casos, los asaltantes engañan a las víctimas haciéndose pasar por una empresa de servicios o un agente municipal o de policía”, detalló.
Una vez adentro, los malvivientes reducen al resto de la familia y le exigen al dueño de casa que entregue todo el dinero acumulado, apuntando a uno de los miembros con intención de dispararle.
Luego revuelven cada espacio y arrasan con todos los elementos de valor que estén al alcance.
Principalmente, con electrodomésticos que puedan venderse en el mercado negro.
Luego cargan todo el botín en el auto y huyen. Antes de irse encierran a los atacados en algún baño o habitación bajo llave. En ciertas ocasiones, las víctimas son atadas de pies y manos.
Para cuando los asaltados logran liberarse, superar el terror y llamar al 911, los delincuentes desaparecieron sin dejar rastro. Los vehículos usados para escapar a veces son secuestrados para cometer otros delitos o simplemente desmantelados, quemados y abandonados.
Cómo actuar ante el robo La Policía aconseja, para las familias que deban afrontar una situación así, que principalmente mantengan la calma.El consejo es no resistirse, ya que rehusarse a ser robado puede poner en peligro –sin sentido– a todos los miembros de la familia y complicar aún más la dirección de los acontecimientos. La primera reacción es defender lo propio, pero es necesario evitar este instinto.
“En un escenario violento y desigual, la mejor estrategia consiste en salvar el bien más preciado e irrecuperable: la vida”, señaló Gil. “Nunca se sabe el estado en el que se encuentran los asaltantes. Puede ser que estén drogados o alcoholizados para poder vencer internamente la adrenalina del momento. En un estado así son capaces de hacer cualquier barbaridad y lo mejor es no exaltarlos más ”, sentenció el experto.
También agregó que es necesario hacerles sentir que son ellos y nadie más que ellos quienes tienen el control de la situación. “No hay que mirarlos a la cara, porque eso puede generar represalias por miedo a ser reconocidos. Lo más importante es no ofrecer resistencia y cooperar en todo lo que agilice y retire a los malhechores de la vivienda lo antes posible”, insistió.
Para las fuerzas policiales, se debe actuar sólo después de que abandonen la vivienda. El procedimiento consiste en llamar inmediatamente al 911 e informar con detalle lo ocurrido. Lo primero que desea saber el comando de seguridad es que no haya ningún herido. Ésa debería ser la información más valiosa en el pedido de auxilio.
Para el comando es prioritario saber si enviar una ambulancia acompañada del móvil. Una vez sucedido el robo, es menester que los miembros no toquen, ni modifiquen el escenario del crimen, para que ninguna huella e indicio que sirva para ubicar a los delincuentes sea borrado. La Policía Científica será la encargada de escudriñar todos esos elementos.
Según también detalló la Policía, en estos casos es muy significativa la ayuda de los vecinos. La solidaridad es la que permite prevenir mayores incidentes y que los efectivos actúen con mejor eficacia para socorrer a los afectados.
Así ocurrió, por ejemplo, en uno de los recientes casos ocurrido en Dorrego, cuando un delincuente intentó robarse una camioneta arrastrando a su dueño. Fueron los vecinos quienes cooperaron para frustrar el robo.
En este sentido, Gil manifestó que sería bueno que los vecinos tengan mutuamente los teléfonos para informarse sobre alguna rareza o movimiento extraño que pueda dar lugar a un asalto.
“Con esto no quiero decir que la gente actúe con paranoia o viva perseguida, sino simplemente que con solidaridad y buena voluntad se evitan muchos hechos dramáticos”, explicó para tener en cuenta en estas situaciones.
La tragedia de Lanús Ayer a las 8.30, en el partido bonaerense de Lanús, Juan Bautista González –jubilado de 75 años– fue asesinado de un tiro en el pecho, en la puerta de su casa, debido a una entradera.Todo ocurrió cuando su hijo Leonardo sacaba el auto del garaje para ir al colegio. En ese momento fue interceptado por un delincuente que trató de ingresar a los forcejeos en la vivienda. Fue entonces cuando el jubilado salió en defensa de su hijo y, al parecer, luego de mantener una pelea con el ladrón recibió un disparo en el pecho y murió. Tras el balazo, el delincuente escapó con un cómplice que lo esperaba en los alrededores.
En La Plata, el lunes, una familia vivió momentos de extrema tensión cuando dos delincuentes armados entraron a su casa, amenazaron al matrimonio y sus hijos, y atacaron a una abuela de 72 años.
En este caso, la policía pudo ser alertada. Cuando llegaron los patrulleros, los ladrones tomaron como rehenes a dos mujeres durante varios minutos.
Luego de un operativo y un tiroteo, los asaltantes fueron detenidos.



