Enrique Pfaabepfaab@diariouno.net.ar
Adriana Sonderman fue ultimada en el local familiar de la calle Boulogne Sur Mer, en San Martín. Advertencia: los detalles de la nota pueden herir la susceptibilidad del lector.
La autopsia de la mujer asesinada en la ferretería reveló la crueldad de sus verdugos
Frío, calculador y con grado extremo de desprecio. Así actuó el hombre que asesinó a Adriana Elena Sondermann el viernes pasado. Con cuatro golpes le hizo estallar el cráneo y luego, ya muerta, le clavó un hierro, que había cortado a 45 grados para formar una punta, en la base de la nuca de la víctima.
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Mientras la Justicia va afinando la línea de investigación y espera algunos informes y peritajes, el resultado de la necropsia arrojó que Adriana Sondermann no pudo defenderse. Fue sorprendida por la espalda por su agresor, quien le dio el primer golpe con un hierro en la cabeza y prácticamente la desvaneció, y de inmediato descargó otros tres que le provocaron la muerte instantánea por las fracturas en la caja craneana.
El hierro con punta que le clavó después fue sólo para descargar más furia, para sembrar más miedo, para demostrar que estaba desquiciado por el odio, que es un ser peligroso y que es mejor que nadie se atreva a meterse con él.
El móvil y la identidad del asesino es algo que desvela a la Justicia. Por ahora, se ha descartado una de ellas: el robo. Pero todavía faltan algunas más.
En tanto, el crimen y algunos hechos delictivos ocurridos en la zona y especialmente en San Martín, movilizaron a sectores de la comunidad pero también estos marcaron algunas diferencias de cómo analizar la realidad.
Hoy habrá una marcha que comenzará a las 21 en el cruce de Boulonge Sur Mer y concluirá en el Paseo de la Patria, junto a la Municipalidad, pasando frente al negocio donde fue asesinada Adriana Sondermann.
Esta iniciativa surgió de un grupo de feligreses de la parroquia Del Carmen, después de una reflexiva Homilía dominical del padre Pablo López por los últimos hechos de violencia ocurridos en la ciudad y especialmente, por el crimen de Adriana Sondermann, quien era catequista en esa iglesia. “La marcha será de silencio y no tendrá ningún contenido político ni religioso”, explicó Alejandra Ferrando, una de las colaboradoras en la organización.
De esta manera, el grupo dejó en claro que esta marcha no tiene relación con el grupo de entidades civiles y sectores políticos opositores que elevaron una nota al Gobierno provincial pidiendo la presencia el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, en la zona; exigieron la resolución de todos los delitos cometidos en los últimos tiempos y anunciaron: “En caso de que esto no ocurra convocaremos a una marcha pacífica y amplia por la seguridad, y por la vida”.
El afiche de los jóvenes, convocando a la marcha, y la nota de las entidades se mezcló ayer y parecían lo mismo. Sin embargo, desde el grupo surgido de la parroquia aclararon que la marcha es sólo por la vida y que no tendrá ningún tipo de perfil político o religioso.
En la Homilía del domingo el padre Pablo había mencionado el homicidio de Sondermann y dijo que ya no se respeta la vida y habló de cómo van ganando terreno “el apriete y la usura”. Finalmente, llamó a dar testimonio y a expresarse para que se vuelva a valorar la v ida.
Alejandra Ferrando aclaró que la convocatoria “no es política ni religiosa. Está abierta a todos. Será una marcha de silencio en donde hay que llevar una vela”.