Este martes comenzó el juicio por el ataque salvaje y posterior muerte de Margarita Morales (77) ocurrido un año atrás y por el que está acusado Rafael Morán (36).
La primera jornada del debate se realizó en la sala del Juzgado de faltas y correccional de Alvear ante la gran cantidad de testigos locales que debían comparecer.
“Para no trasladar a todos los testigos hasta San Rafael, nos constituimos en Alvear para comenzar con el juicio”, comentó el juez Raúl Omar Rodríguez. El presidente de la segunda cámara del crimen estuvo acompañado por los camaristas Aroldo Gorri y Ariel Hernández, este último en reemplazo de Jorge Yapur Meca.
De los 10 testimonios que se escucharon durante el día, el primero en prestar declaración fue Morán.
De su boca se desnudó la estrategia de la defensa que intentó despegarlo de los dos elementos que lo vincularon directamente con el hecho, el celular y un bolso de viaje de la víctima.
Insistió en que le compró el móvil a un sujeto apodado el “cacayo”, y más tarde, con la anuencia de su pareja se alegó que el bolso era de la suegra.
Tras una extensa jornada que comenzó alrededor de las 9 de la mañana y concluyó a las cinco de la tarde, los argumentos del acusado quedaron prácticamente desarticulados. Los hijos de la mujer asesinada volvieron a reconocer los artículos que secuestró la policía en julio de 2011 de la casa de Morán y aseguraron que eran de Margarita. Pero la estocada final la dio el “cacayo” que declaró que no vendió el aparato celular.
A partir de ahora, el tribunal continuará con el debate en San Rafael y reanudará su labor recién el jueves para dar tiempo a uno de los testigos que debe viajar desde Rosario (Santa Fe) y también para hacerse de las pericias telefónicas y el rastreo de llamadas.



