Braulio Molina (52) fue víctima de un asalto. Al resistirse ladrones le dispararon. Huyeron sin llevarle dinero ni plumeros.

Hirieron de un tiro en un glúteo a un vendedor de plumeros de San Martín

Por UNO

Por Enrique Pfaap

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Hay oficios que están en extinción y si se producen casos como el de ayer al mediodía en Villa del Carmen, en San Martín, van a desaparecer más rápido aún. ¿Cuándo vendedores de plumeros se ven todavía por la calle? Casi ninguno. Uno de los últimos fue asaltado este miércoles y baleado en una nalga. Ahora está en el hospital, con un plomo metido en la carne y pensando mejores formas de ganarse la vida, siempre y cuando sus 52 años le permitan visualizar algún horizonte más tentador que el que puede ver desde la cama del hospital Perrupato.

Braulio Molina vende plumeros, si es que los hay. ¿Dónde se consiguen plumeros si no es en la calle? Jamás uno se acuerda de las telarañas de su techo en las góndolas del supermercado. Además esos que se venden allí no son plumeros hechos y derechos, sino cosas de plástico que arrastran con mucha suerte la mitad de las pelusas.

Braulio tiene su oficio. Uno bueno. Necesario. Y este miércoles a las 12.30 cumplía con su oferta en Villa del Carmen. Caminaba por la calle Cabrera. Había sido una mañana más, común, ni buena ni mala. ¿Cuánta plata hay en la billetera del plumerero después de una buena media jornada? Cien, exagerando doscientos pesos.

Un par de mezquinos ladrones, rateros comunes, decidieron que Braulio era una buena víctima. Y lo asaltaron. A punta de pistola lo asaltaron. El vendedor se resistió. Cómo iba a dejarse sacar sus pocas monedas, que le habían costado una mañana de trabajo y una inversión de plumeros considerable. Los rateros le metieron entonces un balazo en muslo izquierdo. La bala corrió carne adentro y pegó en el hueso del fémur. Allí quedó, quietita.

Los ladrones salieron corriendo sin llevarse nada. Los vecinos salieron a socorrer a Braulio, que después fue llevado al hospital. “Internado, fuera de peligro”, dijo el informe médico.

Los vecinos de la zona dicen que la sucesión de asaltos en el lugar es preocupante en los últimos tiempos. Las víctimas más frecuentes son vendedores ambulantes, repartidores, preventistas, colectiveros. “Robos aislados”, los califican por lo general los jefes policiales de la zona. Tan aislados como el balazo que tiene Braulio en el culo.