Por Enrique Pfaab
El hermano de Adriana Sondermann, ultimada el viernes en un violento episodio, y supuesto destinatario del mensaje mafioso encontrado en el lugar del crimen, dijo que tiene todas las cuentas al día. Desconcierto entre los investigadores.
Familiares de la mujer asesinada en San Martín negaron hipótesis de venganza
En la mañana de este sábado velaron en la cochería Salvador Milio, en San Martín, a Adriana Elena Sondermann, la mujer de 52 años que fue asesinada en la mañana del viernes. La víctima murió por un hierro clavado en la base de la nuca, cuando ingresaba a su negocio metalúrgico en Boulonge Sur Mer al 500. El cortejo fúnebre partió a las 15 y sus restos recibieron sepultura en el cementerio Parque de los Olivos, en la zona de Orfila.
Hasta el momento el desconcierto de los investigadores es casi total. Pese a que en la puerta del negocio había un mensaje mafioso que decía: “Carlos, pagá lo que debés o siguen tus hijos”, supuestamentedirigido a Carlos Sondermann, hermano mayor de la víctima, la teoría del ajuste de cuentas por deudas no cierra.
El hombre amenazado dijo y repitió varias veces que no tiene deudas y sus cuentas son legales y claras y pueden ser revisadas en el estudio de su contador.
Además el hermano de Adriana aclaró que, después de que falleciera su padre y se realizara la sucesión la relación con sus tres hermanas era casi nula. "Apenas cruzábamos un hola o un chau" y por ello estimó absurdo que a alguien se le haya ocurrido perjudicarlo matando a Adriana con semejante saña.
Adriana Sondermann llevaba una vida tranquila. Había enviudado de su primer marido y luego había conformado otro matrimonio con Luis Salinas, un hombre de bajo perfil. Tenía dos hijos, Romina, de unos 26 años, y Valentino, de 8.
Desde ayer a la siesta todos hablan de este crimen en la zona Este y se elaboran las más variadas hipótesis.


