Por Soledad Segade
El agente Walter García está imputado como posible autor del crimen del joven de 19 años. El hecho ocurrió el 5 de mayo en Godoy Cruz cuando participaba en una fiesta y la policía fue llamada por ruidos molestos.
El peritaje confirmó que el proyectil que mató a Franco Díaz lo disparó un policía
Las pericias realizadas en la bala que le sacaron del rostro a Johana Flores, la joven que estaba detrás de Franco Díaz (19) cuando fue asesinado en una fiesta en Godoy Cruz, confirmaron que el proyectil salió del arma reglamentaria del auxiliar Walter García, quien está detenido e imputado por el homicidio desde el 5 de mayo último, cuando ocurrió el hecho.
Los pesquisas determinaron que una bala salida del arma de García fue la que mató a Díaz en medio de una batalla campal en calle Olaya Pescara de Tomba y Groussac, en ese departamento, luego de que los vecinos de la zona llamaran a la Policía para denunciar ruidos molestos en un cumpleaños que se celebraba en esa cuadra.
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Según confirmaron las pericias, la bala que terminó con la vida del chico salió de una pistola 9 milímetros Hi-Power y sólo cuatro de los 11 policías que participaron en el operativo tenían ese tipo de arma. Cuando analizaron el proyectil determinaron que había salido de la que ese día portaba García.
Según se pudo reconstruir, un móvil llegó hasta el lugar, pero luego de unos minutos pidió apoyo. Mientras los cerca de 100 adolescentes tiraban piedras y botellas contra los efectivos, las fuerzas de seguridad respondieron con disparos de balas de goma de una Itaka.
Uno de los proyectiles dio directo en el mentón de Díaz, salió por su nuca e impactó en la cara de Flores, la chica que estaba detrás de su amigo cuando ambos intentaban cerrar la puerta de la casa ante el ataque de los policías.
El chico gravemente herido fue trasladado en una camioneta policial hasta el hospital El Carmen, en donde finalmente falleció.
Once policías quedaron demorados por el hecho hasta que sindicaron a García como el autor del disparo fatal que terminó con la vida de Díaz. El policía también admitió haberlo hecho, aunque en su defensa alegó que apuntó hacia arriba y no directo al joven.
La chica de la bala
El 5 de mayo, Johana le dijo a su madre que habían intentado asaltarla y quedó internada en el hospital Central con una herida de bala. Pero horas después confesó que estaba parada detrás de Franco cuando el chico fue ultimado por el efectivo García.
Los médicos indicaron que el proyectil que tenía la joven en la cara no provocaba peligro para su vida, decidieron no operarla y le dieron el alta.
Casi dos meses después, Johana manifestó que quería que le sacaran el proyectil porque sufría dolores, molestias y porque deseaba colaborar en la resolución del crimen.
El miércoles último fue operada en el Central y ahora se supo que la bala salió de la pistola 9 milímetros que pertenecía a García.
Además, el proyectil que le sacaron a Flores tenía la punta deformada, lo que significa que antes hirió a otra persona. Las próximas pericias buscarán restos del ADN de Díaz en ese elemento.