Historias policiales

Crímenes sin resolver: el misterio de las dos primas muertas en una bañera

Por UNO

En Argentina, son muchos los misterios sin resolver, los casos que parece haber salido de Los Expedientes X. Este es uno.

El 16 de abril de 1989, en la localidad de Florida en Vicente López, dos primas de 22 y 15 años fueron halladas desnudas y muertas en la bañera de un departamento. Fueron identificadas como Irma Beatriz Girón, de 22 años, y Gloria Fernández, de 15

Te puede interesar: ANSES Créditos Jubilados, AUH y SUAF: importante cambio sobre la suspensión del pago de las cuotas

Por el grado de descomposición de los cuerpos, ambas parecían muertas hace dos meses. Los forenses así lo indicaron. Pero habían sido vistas con vida dos noches antes.

Fue la dueña del departamento la que le dijo a la policía que la joven de 22 años había acudido a ella para pedirle el teléfono y llamar a un médico ya que la adolescente tenía fiebre. Nada de la escena del crimen coincidía con los dichos de la mujer.

 Embed      

La Policía fue con el médico. Este corroboró la versión. Le había dado un antibiótico a la chica. Había estado en el departamento pero no notó nada raro.

Se lo investigó al novio de la mayor pero prácticamente quedó descartado de la investigación.

Los forenses incluso descubrieron que ninguna había tomado siquiera el remedio dado por el médico. No presentaban heridas. No habían muerto por monóxido de carbono. No fueron asfixiadas. Lo único concreto era que estaban muertas.

Pasaron los meses y no se sabía nada. El juez que llevaba la causa volvió al departamento y la escena fue terrorífica. La bañera, tras haber sido desinfectada se encontraba otra vez llena de agua. Estaba cubierta de gusanos cadavéricos.

Pasó un año del crimen. No había avances hasta que llegó un peito de la Policía Federal con una nueva hipótesis.

El asesino las había sorprendido en la bañera o las metió ahí tras inyectarle un veneno. Pero no debía ser cualquier veneno.

Hay una serpiente africana llamada mamba negra. Según los especialistas, su veneno acelera el proceso de descomposición. A partir de esa teoría, todo se fue acelerando.

La Policía descubrió que el novio de la más grande, al que habían descartado, trabajaba en un serpentario y en él aparecían dos de estas serpientes.

Se libró una orden de captura. La Policía lo buscó por todos lados. Más de 30 años después sigue sin ser encontrado.