Gabriela Sosagsosa@diariouno.net.ar
Esa pena recibió ayer Ramón Moyano (54), considerado culpable de violar durante 12 años a su hija y a dos mujeres más en Santa Rosa. Su esposa deberá pasar 12 años presa por encubrimiento.
“Chacal” del Este: 33 años de cárcel
Ramón Moyano (54), quien fuera bautizado por la prensa como el Chacal de Las Catitas, fue condenado a 33 años de cárcel al encontrárselo culpable del delito de abuso sexual de su hija y de otras dos mujeres. Por su parte, su esposa, Yolanda Olga Cortez (53), deberá pasar 12 años presa por “encubrir los abusos y por promoción a la prostitución”. El caso tomó estado público en abril de 2011.
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Según se pudo constatar en la investigación del caso, Moyano abusó sistemáticamente de su hija durante muchos años en una humilde vivienda ubicada en la calle Leiva del distrito Las Catitas, en Santa Rosa.
La historia de la víctima salió a la luz en abril de 2011, cuando aquélla decidió no callar más y contar las vejaciones que sufría de su padre biológico. Afirmó que el hombre abusó sexualmente de ella desde que tenía 3 años, y que la manoseaba y la obligaba a mantener sexo oral hasta los 16, momento en que decidió abandonar la casa paterna.
“Mi papá me hacía ver pornografía y se desnudaba delante de mí y de mis amigos y primos”, había denunciado hace 18 meses la víctima, ahora de 26 años, quien señaló que entre los 3 y los 15 años su padre la violó sistemáticamente.
Además, la denunciante dijo que su madre la quiso convencer desde los 11 años para que ejerciera la prostitución, y aseguró que los abusos de su padre y la complicidad de su madre le produjeron trastornos psicológicos que todavía padece. También aseguró su madre la coaccionaba para que no los delatara.
En el juicio, desarrollado en la Primera Cámara del Crimen de la Tercera Circunscripción Judicial en San Martín, el juez Eduardo Orozco condenó a Moyano a 33 años de prisión como autor responsable del delito de abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por el vínculo y por la situación de convivencia. A lo que se sumaron dos causas más porque Moyano habría sometido también a otras dos mujeres en su infancia.
Mientras, Cortez recibió la pena de 12 años de prisión por promoción a la prostitución agravada y por encubrir los abusos de su esposo. Luego de conocer la sentencia, se ordenó su traslado e internación en la Unidad Carcelaria de Mujeres de la provincia.
Orozco dictaminó la pena que el fiscal Alberto Acevedo había solicitado para el matrimonio.
La historia de la mujer abusada, quien actualmente tiene 26 años y vive en San Luis junto a su familia, conmocionó a los vecinos de Las Catitas, puesto que en el pueblo se conocen todos y nadie se imaginaba lo que sucedía en la casa de los Moyano.
“Queda claro que la víctima padeció distintas clases de abuso. Durante muchos años fue obligada por su padre a practicarle sexo oral”, comentó durante el juicio el fiscal Alberto Acevedo, quien agregó además que, a la edad de 8 años, su padre le mostraba pornografía infantil y le decía que era normal que los hombres se acostaran con niños.
Además puntualizó que, cuando la niña tenía 5 años, su padre la entregó a un hombre llamado Rodolfo para que también abusara de ella. Incluso, ya a la edad de 11 años intentó ahogarla porque se resistía a continuar manteniendo relaciones sexuales con él.
En cuanto a la madre, el fiscal señaló que no sólo sabía lo que estaba sucediendo, sino que tampoco hizo nada por evitarlo. “La madre nunca le creyó a su hija. Al contrario, golpeaba a la chica cada vez que decía algo”, sostuvo.
Acevedo aseguró además que “la hija del matrimonio no fabula, no miente; su relato es coherente. Sufrió traumas psicológicos importantes que nunca se le borrarán. Los hechos eran casi a diario. Supongamos que sólo fueron dos veces a la semana, nos da más de 1.200 hechos en 12 años. ¿Alguien es capaz de imaginar esta situación?”, se preguntó.