Este jueves en horas de la tarde personal de Narcocriminalidad de la Policía de la Provincia realizó dos allamientos en el barrio Constitución ,sobre Tropero Sosa y Paula Albarracín, por orden de la Justicia Federal.
En el primer procedimiento los uniformados detuvieron a un hombre mayor y le secuestraron un revólver calibre 22 marca Bersa Thunder y seis proyectiles con punta hueca. Además el personal oficial encontró 20 porros que fueron integrados a la causa que se caratuló como "averiguación tenencia ilegal de arma de fuego y tenencia de estupefacientes".
El detenido podría haber tenido participación en una serie de enfrentamientos a mano armada que hubo en la zona con dos heridos de gravedad.
En el segundo operativo se llanaó el domicilio de un individuo apodado el "Coco" donde se secuestró una cantidad importante de cocaína, $ 2700 en efectivo, una balanza digital de precisión y elementos de corte y fraccionamiento.. En este procedimiento no hubo detenidos porque el imputado no se encontraba en la propiedad.
De los allanamientos participó personal de Cuerpos Especiales, de la Unidad de Investigaciones y de la Unidad Especial de Patrullaje.
Balas huecas
Las balas de punta hueca están diseñadas para expandirse en forma de hongo al impactar en un medio más denso que el aire (por ejemplo, el cuerpo humano), aumentando así su área frontal, y por lo tanto, la cantidad de energía que se transmite al blanco.
Una bala en movimiento posee una cierta cantidad de energía cinética, dependiendo de su peso y su velocidad. Al impactar en el cuerpo, las balas transmiten una cierta cantidad de esa energía, que es la que causa el daño en el tejido y la que provoca la penetración.
Si la bala tiene un área frontal pequeña (es decir, si la bala es puntiaguda), entonces cederá poca energía al blanco y retendrá la suficiente energía para atravesar por completo el blanco. Si la bala tiene un área más grande (por ejemplo, balas de punta hueca al deformarse, o balas que se desviaron e impactaron de lado), cederán más energía y, por lo tanto, provocarán más daño, pero a costa de quedarse sin energía para penetrar por completo el blanco.
Debido a las terribles heridas que produce, su uso en la guerra está prohibido. S
Sin embargo, muchos países permiten su uso policial, en autodefensa y en cacería, debido a su mayor poder de parada.



