Una mujer de 28 años amenazó con suicidarse haciendo explotar dos garrafas hecho que tuvo en vilo hasta la madrugada de este miércoles a los vecinos del barrio Mariano Moreno, en la ciudad de Santiago del Estero, y que movilizó un amplio operativo policial. Todo comenzó aproximadamente a las 21.30 del martes, cuando Gisela Frías, de 28 años, acompañada por su hija de 8 años, ingresó en la vivienda de su madre. En ese momento le pidió a su progenitora y a la nena que se retiren de la vivienda en donde se recluyó armada con un cuchillo, con el cual planeaba desarmar las garrafas y un encendedor para hacerlas estallar. Tras esto, se desplegó un extenso procedimiento, el cual incluyó a efectivos de la Seccional Octava, miembros del Escuadrón Táctico Motorizado, Sanidad policial y el Cuerpo de Bomberos de la provincia. Luego de aproximadamente tres horas de negociaciones, la mujer comenzó a ceder y se acercaba lentamente a la puerta de la vivienda ubicada en calle Aguirre (S) 2225. Poco después, un miembro de la iglesia a la cual ella concurría se acercó hasta el lugar acompañado por la hija de Gisela. Cuando ella vio esto comenzó a tomar confianza, abrió la puerta lentamente y salió de allí. Inmediatamente fue llevada a una ambulancia de Sanidad policial en donde recibió los cuidados adecuados.Fuentes policiales indicaron a Nuevo Diario Web que la joven tenía problemas psicológicos y que ya había ingresado anteriormente al Hospital Psiquiátrico "Dr. Diego Alcorta". En otro orden, el joven perteneciente a la iglesia evangélica en donde ella asistía indicó que "estaba emocionalmente cansada. Siempre veía cosas. Muchas veces llegó a la iglesia y nos decía al Pastor y a mí que veía hombres de negro, encapuchados. Nosotros nos poníamos a orar y se calmaba. Varias veces pasó lo mismo". En relación al tenso momento que se desarrolló, el joven manifestó que "Gisela desconfiaba de los negociadores, tenía miedo y no quería salir. Pero al verme con su hija comenzó a tomar confianza de los policías que trataban de ayudarla y comenzó a tranquilizarse y decidió salir voluntariamente". Cuando lograron sacarla, el Cuerpo de Bomberos procedió a desactivar las garrafas sellando así lo que fue un desenlace positivo.
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Luego de tres horas de negociaciones, la mujer desistió de su decisión. El hecho conmocionó a la gente de Santiago del Estero.