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Uno de los maestros argentinos del arte óptico murió el domingo a los 74 años. Familiares y amigos se acercaron a la Legislatura porteña para darle un último adió. 

El último adiós al artista Rogelio Polesello

Familiares y amigos se acercaron a la Legislatura porteña para darle un último adiós al referente máximo del arte óptico, quien falleció a los 74 años tras una complicación bacteriana, provocada por unainfección.

Su viuda Naná Polesello aseguró a Télam: “Estuvo internado desde hace 20 días por una bacteria, por algo que comió, se le introdujo en la sangre. Le dieron el alta, pero estaba en tratamiento y hace cinco días volví a internarlo porque la bacteria se había instalado en el marcapasos que le habían puesto hace poco tiempo".

“La solución hubiese sido cambiarle el marcapasos, pero ya tenía una insuficiencia renal y era complicado volver a someterlo a una nueva intervención. Los médicos decidieron inducirlo para que no sufriera y tuvo un paro respiratorio”, informó la mujer.

Nacido el 26 de julio de 1939 en Buenos Aires, Polesello se formó en la escuela Manuel Belgrano y se graduó de profesor de dibujo, grabado y escultura en la Prilidiano Pueyrredón, pero el rumbo de su arte se terminó de sellar en una agencia de publicidad, donde trabajó algunos años.

La experiencia en el mundo publicitario moldeó acaso el rumbo de su producción, definida por una versatilidad a la hora de experimentar con materiales no convencionales que acompañó con la decisión demoverse por el arte sin mapas ni brújulas impuestas por el canon.

“El arte está en todos lados, no se limita a las grandes obras ni a los museos. Todo se puede convertir en arte, sólo depende de la actitud del creador y del observador”, aseguró alguna vez el artista.

Polesello dominó en el terreno del arte óptico a partir de la experimentación con el acrílico, un material que dinamizó obras que se bifurcan en falsos espacios y volúmenes recorridos por geometrías y  colores, aunque en los últimos años se inclinó por una suerte de minimalismo definido por la preminencia del blanco y el negro.

Sus obras están desplegadas en colecciones particulares y grandes museos, como el Guggenheim de Nueva York, el Tamayo de México, la Colección Rockefeller, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Malba porteño, que justamente le pensaba dedicar una retrospectiva el año próximo.

Durante junio, uno de sus cuadros pudo verse como parte de la Muestra de Arte del HSBC que se expuso en el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza.

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