Como futbolista, el Tano fue capitán de Boca y como piloto fue símbolo de Ford. Ahora dirige a su hijo Leonel en el JP Racing

Vicente Pernía, ídolo en el fútbol y en el TC

Por UNO

Por Matías [email protected]

Vicente Pernía logró descollar en las dos pasiones argentinas: el fútbol y el Turismo de Carretera. El Tano fue ídolo de Boca dejando el pellejo en la cancha como jugador y también fue símbolo de Ford acelerando al límite como piloto. Un monstruo.

“Siempre digo lo mismo, uno puede jugar bien o mal, en el caso del fútbol, o puede romperse el motor, en automovilismo, pero nunca podés defraudar a tu gente no dando el cien por ciento”, sentencia el Tano a modo de declaración de principios.

A los 71 años, el recordado defensor forma parte del equipo JP Racing, donde su hijo Leonel Pernía compite en TC.

–¿Cómo vive esto de trabajar en el equipo de su hijo Leonel?–Necesitamos darle un buen auto a Leonel, es un gran piloto y no tenemos que cometer errores.

–Su debut en TC fue justamente aquí en Mendoza, ¿cómo lo recuerda? –Estoy feliz de volver a Mendoza, donde siempre me fue bien. Corrí 5 veces y nunca bajé del sexto puesto, con podios incluidos. En mi debut terminé sexto y recuerdo que decían que había sido suerte de principiante, pero después seguí ganando.

–Muchos recuerdan cuando el humorista Sapag usaba una frase de Menotti con ironía “Pernía es triste”–Sí, hasta el día de hoy se acuerdan de eso. Es verdad que no soy el más divertido, pero tampoco soy triste (risas).

Como futbolista, el Tano Pernía fue un aguerrido defensor que se destacó en Boca y en la Selección. En automovilismo debutó en Turismo Nacional a los 29 años, en 1978, corrió 164 carreras en TC, con 5 victorias, tres en Dodge y dos con Ford.

En la zona de boxes, Pernía deja una curiosa respuesta: “Si ahora tuviera 18 años, me inclinaría por correr en autos antes que el fútbol, el TC es mi gran pasión, pero la verdad es que haber jugado en Boca fue lo máximo”.