Uno atraviesa la Boulogne Sur Mer para adentrarse en la cancha de Gimnasia cuando hay partido y el olorcito a choripán te traslada a otro mundo rápidamente. Muy cerquita de la puerta de ingreso al Legrotaglie se siente con fuerza ese aroma tradicional que sale de la parrilla, que vuelve loco a todos los hinchas. El Chori, tan aclamado por todos los futboleros, se vende de distintas maneras, pero casi siempre al mismo precio, por la competencia. La fórmula para saborear el clásico sánguche tiene pocas reglas básicas: "poniendo estaba la ganza", servilleta de papel, chimichurri y adeeentro. "Vendemos en todas las canchas, ahora estamos en la cancha de Gimnasia, pero vamos a todos lados, a Godoy Cruz, la Lepra, a todos lados", afirmo Betiana, de 39 años. "Desde los 15 que vendo así que imaginate", indicó.
"Acá el chori sale completo, con todos los condimentos, lechuga, tomate y salsa casera", agregó.
*Labor periodística desde el Víctor Legrotaglie: Miguel Guayama/Ovación.



