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El atleta canadiense que perdió sus registros. Los estimulantes que utilizó para mejorar sus marcas lo dejaron al margen de la historia oficial del atletismo. Su mejor carrera la corrió en Seúl 1988
Las marcas borradas de Ben Johnson
Salió disparado en la partida como si unos resortes invisibles lo impulsaran. Era un compacto cuerpo lleno de musculatura, cubierta por la piel morena de su Jamaica natal. Pero llevaba la camiseta roja de Canadá cuando realizó la mejor carrera de su vida.En la final de los 100 metros de los Juegos Olímpicos de Seúl corrió por el andarivel 6, el 24 de setiembre de 1988. El hombre de 26 años llegaba con los honores de ganar las últimas 24 carreras de 100 metros en un año medio. Se acomodó en la largada, tocó su collar blanco y no miró a sus costados. El estadounidense Carl Lewis, su rival más temido, iba por la calle 3 de la pista sintética naranja.
De los ocho que largaron la final, cuatro terminaron en menos de 10 segundos. Pero Ben Johnson dejó el registro de 9 segundos con 79 centésimas, que se convirtieron en el nuevo récord del mundo. Lewis fue el primero en felicitarlo luego de obtener el segundo lugar con 9s92c, Linford Christie (Gran Bretaña) hizo 9s97c y Calvin Smith (EE.UU.) 9s99c.Había sido la carrera más rápida de la historia. Un rato después recibió la medalla olímpica con el gesto serio y amargado de Carl Lewis. En la conferencia de prensa, Ben aclaró con una gran sonrisa: “Me gustaría decir que mi nombre es Benjamin Sinclair Johnson Jr y que este récord durará 50 años, a lo mejor 100” y agregó: “Una medalla de oro es algo que nadie te puede quitar”.Su felicidad se traslucía y recordaba a su madre Gloria y a sus seis hermanos cuando se instalaron en Scarborough, Ontario. Su padre, Ben, se quedó en Falmouth, Jamaica, trabajando en un depósito de ron y azúcar. La familia había pasado de temperaturas tropicales al clima frío bajo cero en Canadá. Ben Jr. era un muchacho callado e introvertido y tenía problemas de tartamudez. Debió ir a un instituto para chicos con problemas de adaptación.Comenzó a practicar atletismo y su cuerpo inició un cambio muscular. En dos años, tuvo un crecimiento de 13 centímetros y de 18 kilos. Desde el equipo de atletismo Scarborough Optimists llegó al seleccionado de Canadá, en todas las competencias internacionales.En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 obtuvo dos medallas de bronce (100 metros y la posta 4x100), donde Lewis obtuvo dos oros.Desde 1985 sus músculos crecieron y su presencia en cada competencia iba tomando mayor protagonismo. Vinieron los récords mundiales bajo techo y se sucedían los duelos de Ben Johnson con Lewis con dominio del canadiense, sobre todo a partir de 1987. Llegaba de la mejor forma al Mundial de Roma en el que el 30 de agosto venció en los 100 metros con 9s83c la nueva marca mundial y superó a Lewis (9s93c), que también batió el récord del mundo y declaró: “Hay medallistas de oro que utilizan drogas, esta carrera se mirará durante muchos años, para buscar motivos”.Ben se hizo invencible hasta los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988 y la fabulosa carrera de los 9s79c. Un día después el control antidoping le dio positivo por consumo de estanozobol, que es un anabolizante que estimula la síntesis proteica y cuyo efecto aumenta el apetito, el sabor de los alimentos y también la masa corporal. El Comité Olímpico Internacional le quitó la medalla, que pasó a Lewis. También lo suspendieron por 2 años y como Ben admitió que tomó esteroides en el ’87, se anularon sus registros mundiales y le quitaron las medallas. Volvió en 1990, pero nunca pudo correr tan rápido como antes. Además, otras dos veces se comprobó que usó sustancias prohibidas.Se apagó el fuego veloz de Ben Johnson y sus marcas nunca existieron. Como si no hubiera pasado.