Los adolescentes suelen ser rebeldes. Los padres pierden el control sobre ellos y no saben ni lo qué hacen. Esta es la edad de probar cosas, de experimentar. Es muy probable que esta sea la etapa en la que empiecen a consumir drogas, ya sea por curiosidad o por presión social. Si tienes sospechas de que tu hijo consume drogas es mejor que lo compruebes para saber cómo ayudarlo.
Empezá observando el comportamiento. Pon mucha atención a estos síntomas:
Cambios en las rutinas de sueño
Ojos irritados
Fallo de memoria
Tos crónica
Dolores en el pecho
Cambios drásticos en el estado de ánimo
Dificultad en el habla
Dificultad al caminar o mareos
Hiperactividad anormal
Aparte de estos síntomas, fíjate también si tu hijo tiene pipas, papel para enrollar cigarrillos, enjuagues bucales, gotas para los ojos o cualquier otra cosa con la que pueda disimular los efectos de las drogas.
No dejes de tener una plática con tu hijo acerca de las drogas. Trata de que el ambiente sea de confianza para que pueda hablarte con libertad y tú sepas qué sucede en su vida.
